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Sociedad

Sanitarios de Toledo encadenaron 34 horas de trabajo para atender a las víctimas del accidente de Urda

El Hospital Universitario preparó un dispositivo para recibir a más de 200 heridos, con equipos multidisciplinares y quirófanos de urgencias despejados. Los profesionales que participaron en el rescate y la atención describen el peso emocional de la emergencia.

eldiarioLIBERAL

Publicado: · Contenido generado con IA

Fecha original:

Interior de un área de urgencias hospitalarias, con boxes preparados, camillas vacías y material de asistencia ordenado; personal sanitario de espaldas al fondo, sin personas reconocibles ni pacientes visibles.
Imagen ilustrativa generada con IA. No es una fotografía documental del hecho.

Álvaro Thomas Balaguer Cordero, adjunto del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Toledo, trabajó durante 34 horas seguidas tras incorporarse al dispositivo de respuesta al accidente ferroviario de Urda. Según relata, otros sanitarios también encadenaron esa jornada prolongada para atender a los afectados por la colisión entre dos trenes.

La jefa del Servicio de Urgencias, Natividad Laín, coordinó la organización hospitalaria antes de que llegaran los primeros heridos. Se establecieron protocolos de triaje, equipos multidisciplinares en la unidad de críticos y boxes adaptados a la gravedad de los pacientes. Balaguer explica que el operativo se preparó para recibir a más de 200 heridos, aunque finalmente fueron menos.

En el lugar del siniestro, Sergio Esteban Esteban, enfermero responsable de una unidad polivalente de Emergencias y Transporte Sanitario del SESCAM, participó en las primeras asistencias. Su equipo se puso en marcha a las 9.15 horas, después del aviso del Centro Coordinador, con un vehículo de catástrofes y otro de apoyo logístico. Llegaron poco después de las diez.

Los sanitarios se coordinaron con los bomberos antes de acceder a los vagones. Esteban y un compañero entraron en el AVE para realizar los primeros triajes. Tres personas no podían salir por sus propios medios y tuvieron que ser bajadas por un terraplén de difícil acceso. Al otro lado de las vías, el equipo del helicóptero estaba preparado para los traslados aéreos.

En el hospital, el intensivista Luis Marina Martínez mantenía la comunicación con el centro coordinador para anticipar el estado y la llegada de los pacientes, incluida la necesidad de recibir a personas intubadas. En la unidad de críticos se organizaron tres equipos liderados por la doctora Ana Pedrosa, de la UVI, con personal sanitario de distintas especialidades, auxiliares y celadores.

La llegada de pacientes inconscientes a los que no se podía identificar exigió también una respuesta administrativa. Se crearon registros específicos para solicitar de inmediato las pruebas complementarias, sin esperar a completar su identificación. El laboratorio dio prioridad a las pruebas de la emergencia y los quirófanos de urgencias permanecieron despejados por si era necesario intervenir.

Balaguer atribuye la respuesta a esa coordinación y destaca que la población evitó acudir al centro por motivos no urgentes. También distingue entre conocer los procedimientos asistenciales y afrontar su impacto emocional: explica que ese peso fue lo que más huella le dejó.

Esteban, con 13 años de trayectoria sanitaria y siete especializado en emergencias, asegura que nunca había afrontado tantas víctimas en tan poco tiempo. Su jornada comenzó a las siete de la mañana y terminó a medianoche, después de desplazarse a Guadalajara para recoger otro vehículo de apoyo logístico y llevarlo a los compañeros que seguían en la zona.

Fuente: elmundo.es · leer el original

Cómo se elaboró esta pieza

Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa.

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