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Cultura

Kenny Barron rechaza la IA en la música y alerta de imitaciones atribuidas a él

El pianista asegura haber encontrado en internet creaciones asociadas a su nombre que no son suyas y defiende que la tecnología no sustituya la expresión de las emociones humanas.

eldiarioLIBERAL

Publicado: · Contenido generado con IA

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Primer plano lateral de las teclas y el mecanismo abierto de un piano de cola en un estudio de grabación, con un ordenador cercano que muestra una interfaz abstracta de edición de audio sin nombres ni marcas; iluminación cálida y textura realista de madera, metal y marfil, sin personas.
Imagen ilustrativa generada con IA. No es una fotografía documental del hecho.

Kenny Barron se declara contrario al uso de la inteligencia artificial en la música y vincula su rechazo con una experiencia personal: asegura haber visto en internet numerosas creaciones atribuidas a él que nunca realizó y que, a su juicio, ni siquiera se parecen a su manera de tocar. El pianista sostiene que están intentando reproducir su estilo.

Su objeción se centra en la sustitución de la mente humana y de su capacidad para expresar emociones. Al ser preguntado por las posibilidades de esta tecnología para el jazz, Barron descarta que ese reemplazo sea positivo. Para el músico, nacido en Filadelfia en 1943, la interpretación no se agota en el dominio de los recursos técnicos.

Esa distinción también atraviesa su valoración de los jóvenes intérpretes. Aunque reconoce su preparación, considera que algunos tocan de una forma más intelectual que emocional y quieren mostrar constantemente todo lo que saben. Recuerda que él mismo tuvo ese impulso y que Dizzy Gillespie le aconsejaba reservar energías y no intentar volcar todos sus conocimientos en cada solo.

Barron sitúa la capacidad de contar una historia entre las cualidades que más aprecia en un músico. Cita al pianista Tommy Flanagan como uno de sus referentes en ese terreno y concede importancia tanto a la experiencia vital como a escuchar a los demás sin adoptar una actitud defensiva.

Como ejemplo de lo que busca transmitir, recuerda un concierto del verano pasado en Santander. Tras interpretar Nightfall, de Charlie Haden, un hombre se acercó a él en la terraza del hotel, llorando, y le pidió un abrazo porque la actuación le había emocionado.

El pianista también identifica esa combinación de emoción y destreza en Sullivan Fortner y Brad Mehldau, a quienes destaca por reunir capacidad técnica e intensidad expresiva. A sus 83 años, asegura que no teme quedarse sin ideas y que todavía tiene mucho que decir a través de la música.

Fuente: abc.es · leer el original

Cómo se elaboró esta pieza

Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa.

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