Más plazas, menos aspirantes
La caída de candidatos, pese al aumento de plazas, deja sin respaldo suficiente la ambición de sumar 20.000 militares.
Sánchez promete refuerzos militares y obtiene una plantilla estancada. El último informe del Observatorio de la Vida Militar, entregado en el Congreso, registra un aumento de apenas 113 efectivos en el último balance anual, frente al objetivo del Gobierno de sumar 20.000 entre 2025 y 2035. Las solicitudes de ingreso caen en todas las escalas pese a ofrecerse más plazas.
En tropa y marinería hubo más de 4.000 solicitudes menos que el año anterior. Ampliar la oferta mientras cae la demanda revela el límite del recurso administrativo: autorizar más ingresos no vuelve más deseable ingresar. Defensa ofrece puestos; los aspirantes eligen una vida. La carrera militar compite con otros futuros posibles. La política de personal de Sánchez falla precisamente en ese punto: sus objetivos necesitan decisiones profesionales que una convocatoria más grande no garantiza.
La selección también pierde holgura. En suboficiales, la relación entre solicitudes y plazas cayó de 8,37 en 2021 a 4,63 en 2025; quedaron quince puestos sin cubrir. El perjuicio va más allá de esas vacantes: una base menor de candidatos estrecha las opciones para elegir al profesional adecuado. La capacidad militar depende también de esa selección. Juzgar el reclutamiento solo por los puestos cubiertos dejaría fuera la calidad de las incorporaciones, precisamente cuando disminuye el margen para escoger.
El Observatorio señala las retribuciones, los desplazamientos y la compatibilidad del servicio con la vida familiar entre las cuestiones relevantes para quienes consideran ingresar. Ahí se juega el atractivo de la oferta, no en el tamaño de la convocatoria. La vocación tiene valor; tratarla como sustituto de unas condiciones atractivas sería convertirla en una subvención personal al Estado. Defender España no vuelve irrelevantes el sueldo, los destinos o la posibilidad de organizar una familia. La ambición militar de Sánchez tropieza con algo tan concreto como la vida de quienes tendrían que sostenerla.
El déficit calculado por el Observatorio, de entre 13.000 y 23.000 militares, añade otra dificultad: desde 2010, la plantilla ha perdido cerca de 13.000 efectivos. El deterioro abarca dieciséis años; el compromiso de ampliarla ahora pertenece al Gobierno de Sánchez. Reponer salidas no es ampliar la plantilla. Las incorporaciones que compensan bajas sostienen la dotación, pero no la aumentan. El objetivo de 20.000 efectivos adicionales requiere atraer profesionales y conservar a quienes ya sirven. Contar ingresos sin atender al crecimiento neto permitiría celebrar las incorporaciones mientras la plantilla sigue estancada.
Sánchez dispone de las plazas, no de los aspirantes.
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NoticiaLas Fuerzas Armadas acumulan un déficit de entre 13.000 y 23.000 militares y pierden aspirantesCómo se elaboró esta pieza
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