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Un farmacéutico jubilado de Urda auxilia a los heridos del choque ferroviario y lleva material sanitario

Antonio García Condado, de 78 años, acudió al lugar del accidente tras recibir el aviso de su hija. Consoló a pasajeros heridos y regresó al pueblo para recoger vendas, gasas y medicamentos.

eldiarioLIBERAL

Publicado: · Contenido generado con IA

Fecha original:

Camino rural junto a un campo de almendros en Toledo, con vehículos de emergencia al fondo y una bolsa abierta de material sanitario con vendas y gasas en primer plano, sin víctimas visibles ni personas reconocibles.
Imagen ilustrativa generada con IA. No es una fotografía documental del hecho.

Antonio García Condado llegó al lugar del choque ferroviario de Urda (Toledo) cuando apenas había asistencia y comenzó a ayudar a los heridos que encontró junto a los trenes. Este farmacéutico jubilado de 78 años pasó entre dos horas y media y tres horas colaborando, según su relato, primero acompañando a las víctimas y después llevando material sanitario desde el pueblo.

La mañana del miércoles 28 de octubre estaba desayunando cuando su hija le avisó de que había ocurrido un accidente en la estación y de que el médico se había desplazado hasta allí. Antonio cogió el coche y acudió al lugar. Recuerda que el facultativo atendía en otra zona y que había unos pocos policías, mientras algunos pasajeros todavía salían de los vagones.

Entre las primeras personas a las que se acercó había un hombre tendido en el suelo, todavía recostado en su asiento, que se quejaba de dolor de espalda. Antonio trató de tranquilizarlo y le pidió que no se moviera hasta que llegara ayuda. A su alrededor encontró heridos inmóviles y pasajeros que buscaban comunicarse con sus familias.

Una de esas llamadas quedó registrada en su móvil. Un viajero que decía tener la pierna derecha rota utilizó el teléfono que sostenía otro pasajero para pedir que avisaran a Maite, a sus hijos y a sus padres. Explicó que estaba consciente y que había sobrevivido. Aunque Antonio recordó después aquella conversación como una despedida, la grabación muestra al herido intentando transmitir tranquilidad y comunicar que seguía vivo.

El farmacéutico también recuerda a un joven con un brazo amputado que pedía una ambulancia. Según su testimonio, lo que predominaba a su llegada no eran los gritos, sino el silencio y la calma aparente de muchos viajeros. Otros pasajeros permanecían sentados o caminaban por un campo de almendros próximo.

Ante la situación, decidió regresar a Urda para recoger vendas, gasas, sueros, analgésicos y opiáceos de la farmacia. Cuando volvió, la Guardia Civil ya había establecido controles. Los agentes le permitieron pasar tras identificarse como sanitario y explicar que llevaba material médico, y lo dirigieron hacia el Iryo.

Según fuentes de Iryo, su tren, que viajaba de Madrid a Sevilla, se detuvo a las 8.38 ante una señal en blanco y la maquinista inició las comunicaciones con el centro de control de Adif. A las 8.48 recibió el impacto por detrás de un tren de Renfe. Las causas del choque estaban bajo investigación.

En su segunda llegada, Antonio encontró un despliegue de ambulancias y otros servicios de emergencia mucho mayor. Cuando consideró que su ayuda ya no era necesaria, volvió a Urda para comprobar si podía colaborar allí. En el pueblo encontró también médicos, psicólogos y provisiones de comida y bebida para atender a los afectados.

Fuente: elmundo.es · leer el original

Cómo se elaboró esta pieza

Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa.

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