Un análisis sobre Blocus apunta al riesgo de una explotación rusa de los disturbios de Barcelona
El analista de inteligencia Chema Gil distingue entre la violencia en las calles, la difusión de convocatorias y las operaciones de manipulación detectadas en Francia, que utiliza como referencia para examinar el riesgo propagandístico.
El analista de inteligencia Chema Gil advierte en sus informes sobre Blocus de que los disturbios de Barcelona pueden ser aprovechados por actores ajenos a quienes lanzaron las convocatorias. Su análisis contempla una posible explotación informativa rusa a partir de los antecedentes franceses y sostiene que las responsabilidades por la violencia, la movilización digital y la manipulación deben atribuirse por separado.
Gil diferencia tres planos: los actos violentos documentados en Barcelona, la circulación de convocatorias entre ciudades y las operaciones de manipulación identificadas en Francia. Según su planteamiento, esos elementos no equivalen a una única organización, aunque sus efectos pueden acumularse y servir a intereses distintos.
El antecedente ruso procede de una investigación de Alliance4Europe, que identificó actividad destinada a exacerbar el enfado, polarizar y celebrar la violencia antes y después de las protestas francesas. Gil incorpora también el informe oficial de Viginium sobre Rokh Solis, que describe la construcción de posiciones aparentemente enfrentadas mediante activos relacionados. Se trata de operaciones con operadores y calendarios diferentes.
El informe plantea que la explotación propagandística podría intensificarse incluso si disminuyera la movilización presencial. Gil sostiene que las imágenes de violencia y las audiencias movilizadas pueden ser reutilizadas por terceros cuyos objetivos no coincidan con los de los participantes.
Los Mossos d’Esquadra atribuyen a Blocus, según los indicios recabados, la convocatoria y dirección de los disturbios de Barcelona. El balance provisional recoge quince agentes heridos, cuatro de ellos de cierta gravedad, y 128 detenidos, entre ellos 72 menores. También se contabilizaron 23 comercios saqueados, incendios y daños en el mobiliario urbano.
Para los negocios afectados, los incidentes han supuesto destrozos y costes de reparación. El Gremio de Restauración de Barcelona reclama que la Generalitat y el Ayuntamiento adelanten el dinero para los arreglos. El alcalde, Jaume Collboni, ha anunciado ayudas y la personación municipal en las causas judiciales. Los Mossos investigan quién se encuentra detrás del nombre de Blocus.
Fuente: Libertad Digital · leer el original
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