Prime Video estrena ‘Apocalipsis Z: Nuevo Mundo’, una misión del Ejército español entre infectados
Carles Torrens lleva la secuela hacia el cine bélico y de aventuras con un pelotón enviado a Madrid para abastecer a los supervivientes refugiados en Canarias.
Apocalipsis Z: Nuevo Mundo ya está disponible en Prime Video. La película dirigida por Carles Torrens continúa la saga inspirada originalmente en la obra literaria de Manel Loureiro y sitúa al Ejército español en el centro de una operación de supervivencia tras la expansión de un virus devastador.
La misión tiene nombre, Operación Ítaca, y un destino: Madrid. En la ficción, el Gobierno y el Ejército se han trasladado a Canarias, último reducto seguro frente a la devastación de la península. El desabastecimiento del archipiélago obliga a las autoridades a enviar un pelotón para recuperar suministros esenciales para la población.
La secuela de Apocalipsis Z: El principio del fin puede verse sin conocer la primera entrega. Su escenario es el de una civilización que intenta reorganizarse después del colapso. Torrens ha explicado en una entrevista en esCine que le interesaba abordar cómo los supervivientes tratan de mantener una nación cuando sus estructuras se han venido abajo. La llegada a las islas de personas procedentes de otros países agrava esa situación dentro del relato.
El director plantea la película como una aventura bélica, más allá de las convenciones del cine de infectados. Entre sus referencias menciona Platoon, en particular por la figura del recluta novato que entra en una zona de combate. Ese lugar lo ocupa Roberto, interpretado por Carlos Alcaide, un joven de la generación Z obligado a incorporarse al Ejército mediante una militarización forzosa.
Alcaide describe a Roberto como un personaje individualista y contradictorio, condicionado por la relación con su padre, un dirigente político de perfil populista. Según el actor, la experiencia con el pelotón transforma su manera de entender la cooperación y el sacrificio por los demás.
Para construir el grupo, Torrens buscó intérpretes alejados de los perfiles habituales del cine de acción. El reparto incluye a Mónica López y Tamara Casellas, dentro de una apuesta por actores vinculados al drama y al cine independiente. El equipo dispuso de un mes de ensayos para trabajar los dilemas de los personajes y las relaciones jerárquicas antes del rodaje.
La preparación militar estuvo a cargo del comandante en activo Joaquín Rivera Chamorro. Durante dos semanas instruyó al reparto en el uso de armas, el lenguaje táctico y los protocolos castrenses. Alcaide ha señalado que ese contacto le permitió revisar sus ideas previas sobre el Ejército y conocer experiencias personales del comandante que le sirvieron para acercarse a ese entorno.
La producción también apostó por los efectos prácticos y el rodaje físico. Las escenas de masas reunieron a unos doscientos figurantes y especialistas, coordinados por el coreógrafo Óscar Valsecchi. Los movimientos de los infectados se diseñaron a partir de la idea de que el virus les provoca un dolor físico intolerable. Según Torrens, las herramientas digitales se reservaron casi exclusivamente para fondos y bases aéreas, incluida la transformación del aeropuerto de Lérida en instalaciones militares.
Fuente: Libertad Digital · leer el original
Cómo se elaboró esta pieza
Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa.
Nuestro métodoComentarios (0)
Cargando comentarios…
