Kyle Eastwood lleva a cinco ciudades españolas su homenaje en jazz al cine de su padre
El contrabajista presenta «Eastwood By Eastwood», un espectáculo que revisita las composiciones de Ennio Morricone, Lalo Schifrin, John Williams y Lennie Niehaus para las películas de Clint Eastwood.
Kyle Eastwood presenta en España «Eastwood By Eastwood», su recorrido en clave de jazz por la música de algunos de los títulos más conocidos de su padre. El espectáculo reúne dos ámbitos que han marcado su trayectoria: el contrabajo y la composición cinematográfica, en la que ha trabajado para películas como «Gran Torino», «Invictus» y «Cartas desde Iwo Jima».
La primera cita es el 1 de noviembre en el Teatro Municipal Isabel la Católica de Granada. El itinerario continúa en el Auditorio El Círculo de Burgos el día 9; en Paral·lel 62 de Barcelona, el 10; en el Teatro Municipal Quijano de Ciudad Real, el 12, y en el Teatro Fernán Gómez de Madrid, el 15, dentro del Festival Jazz Madrid.
El programa incluye obras de Lennie Niehaus, a quien el músico reconoce como su gran maestro y uno de los principales impulsores de su carrera como compositor de cine. Niehaus fue el asesor musical de «Bird», la película de 1988 con la que Clint Eastwood llevó a la pantalla la vida del saxofonista Charlie Parker.
Kyle sitúa en aquella época el momento en que empezó a estudiar seriamente el contrabajo y a contemplar la música como profesión. Durante las sesiones de grabación de «Bird» pudo observar a Ray Brown en el estudio. Los músicos reconstruían la sección rítmica alrededor de los solos originales de Parker, una experiencia que recuerda como una oportunidad para conocer de cerca su forma de trabajar.
La relación musical con su padre había comenzado mucho antes. En la casa familiar sonaban habitualmente discos de jazz, entre ellos «Time Out», de Dave Brubeck, y la grabación en directo de Duke Ellington en Newport. Según explica Kyle, escuchar música, compartir descubrimientos y acudir juntos a conciertos fueron elementos centrales de su vínculo.
Aunque estudió cine en la universidad con la intención de dirigir, empezó a actuar en clubes de Los Ángeles y terminó por elegir la música. El contrabajista atribuye esa decisión a la libertad de improvisar y a la posibilidad de responder en el momento a lo que hacen los demás intérpretes.
Ese diálogo entre jazz y cine ya había tenido reflejo en sus discos. En «Time Pieces», publicado en 2015, incluyó una versión para piano y bajo del tema principal de «Cartas desde Iwo Jima», una de las bandas sonoras de las que se siente especialmente satisfecho.
Fuente: abc.es · leer el original
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