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Opinión

La productividad debe servir para sostener mejores salarios, no para cuestionarlos

La distancia entre salarios y productividad exige algo más que celebrar el crecimiento o reprochar las subidas de sueldo. El objetivo económico debe ser que las mejoras retributivas tengan una base duradera.

eldiarioLIBERAL

Publicado: · Contenido generado con IA

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Interior de un taller industrial español, con maquinaria de precisión, un banco de trabajo ordenado y una tableta con gráficos de producción, sin personas reconocibles.
Imagen ilustrativa generada con IA. No es una fotografía documental del hecho.

La productividad debe ocupar el centro del debate económico como condición para sostener mejores salarios, no como argumento para considerar excesiva cualquier mejora retributiva. Ese criterio permite exigir resultados al Gobierno sin convertir al trabajador en responsable de los desequilibrios de la economía.

Los datos del FMI para el periodo 2018-2027, que incluye la previsión para el próximo año, sitúan la caída media anual de la productividad en el 0,1%. En ese mismo intervalo, los costes laborales y los salarios por hora registran un aumento medio anual del 3,1%. La divergencia merece atención, aunque una proyección no deba tratarse como un resultado ya consumado.

La advertencia de la Organización Internacional del Trabajo apunta precisamente a esa relación: un crecimiento salarial sistemáticamente superior al de la productividad laboral resulta insostenible. Su referencia es que ambas magnitudes avancen al mismo ritmo. No propone, por tanto, salarios inmóviles, sino una correspondencia entre la mejora productiva y la remuneración.

La comparación histórica aporta un argumento contra el falso dilema entre pagar mejor y contener los costes. Entre 2008 y 2017, la productividad española aumentó una media anual del 3,2%, mientras los costes laborales disminuyeron un 0,6% anual y los salarios por hora crecieron un 2,6%. Son indicadores distintos: reducir costes laborales no equivale necesariamente a recortar la remuneración por hora.

Para quien vive de una nómina, la cuestión no es ganar menos para corregir una estadística, sino que las mejoras salariales puedan mantenerse. Y para evaluar al Ejecutivo, tampoco basta con enfrentar dos periodos presidenciales: la coincidencia temporal no demuestra por sí sola qué decisiones explican cada resultado.

La exigencia política debe ser concreta: explicar cómo se pretende cerrar esa brecha y someter los resultados a evaluación. Celebrar el crecimiento sin atender a su base productiva es insuficiente; utilizar esa debilidad para descalificar las subidas salariales también lo es. Una política económica convincente debe aspirar a que productividad y remuneración mejoren juntas.

Fuente: Libertad Digital · leer el original

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Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa. Este artículo es una pieza de opinión.

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