La investigación apunta a una desconexión del LZB antes del choque de Urda
El sistema supervisa de forma continua la velocidad y la distancia disponible para frenar. Cuando queda fuera de servicio, la conducción pasa a apoyarse en el ASFA Digital, con límites más estrictos y vigilancia de las señales exteriores.
Las primeras investigaciones sobre el accidente ferroviario de este miércoles, 28 de octubre, entre Los Yébenes y Urda apuntan a una desconexión del sistema de seguridad LZB anterior al choque. La avería obligó a ordenar la parada inmediata de los convoyes en circulación antes de que un AVE de Renfe alcanzara por detrás a un tren Iryo detenido en el punto kilométrico 118 de la línea Madrid-Sevilla.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha situado la caída del sistema sobre las 8:30 horas y ha señalado que afectó a un tramo de 63 kilómetros. Las causas de la colisión continúan bajo investigación. Renfe ha confirmado que hay personas fallecidas y heridas.
El LZB, siglas alemanas de Control Continuo del Tren, mantiene una comunicación bidireccional entre la infraestructura ferroviaria y el convoy. Su función es supervisar la marcha y actuar sobre los frenos cuando se superan los límites de seguridad, sin depender únicamente de la observación de las señales laterales por parte del maquinista.
El sistema combina tres elementos: un cable instalado a lo largo de la vía, los computadores del puesto central y el equipo embarcado. El cable forma bucles de aproximadamente 100 metros y transmite información entre el tren y la infraestructura. Los computadores procesan la ocupación de las vías, la posición de las agujas y las restricciones de velocidad.
Con esos datos, el equipo de a bordo muestra al conductor la velocidad actual, la máxima permitida y la distancia libre por delante. También calcula una curva de frenado a partir de la velocidad, el peso del convoy y su capacidad para detenerse. Si el maquinista rebasa el límite, emite avisos acústicos y visuales; si no responde, aplica automáticamente el freno de emergencia.
Cuando el LZB deja de funcionar, el sistema de reserva es el ASFA Digital, cuyo nombre corresponde a Anuncio de Señales y Frenado Automático. En esa modalidad se reduce la velocidad máxima y el maquinista debe atender a las señales ópticas exteriores. El ASFA activa el freno de emergencia si no se respetan sus indicaciones.
La regulación del tráfico corresponde al Centro de Regulación y Control de Adif, situado en Madrid-Atocha para esta línea. Sus operadores disponen de paneles que muestran los sectores ocupados y libres y la ubicación de los trenes, desde los que autorizan la marcha u ordenan las paradas.
Para los viajeros, la consecuencia inmediata del accidente es la interrupción completa de la circulación de alta velocidad entre Madrid y Andalucía. Iryo ha comunicado la cancelación de todos sus servicios con origen Madrid hacia el corredor sur.
El LZB se implantó en España en 1992, con la inauguración de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. Esta tecnología analógica está en proceso de sustitución progresiva por el ERTMS, el estándar digital europeo de gestión del tráfico ferroviario.
Fuente: Libertad Digital · leer el original
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