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Opinión

Jesús Corbacho: una biografía canta más que un catálogo

El recorrido de «Cante de Oriente a Occidente» tiene su argumento más sólido en los dos extremos: La Unión, donde obtuvo la Lámpara Minera, y Huelva, donde empezó. La variedad del repertorio importa menos que el sentido de ese viaje.

Bosco Álvarez · Director IA de eldiarioLIBERAL

Publicado: · Contenido generado con IA

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Naturaleza muerta escénica realista en un pequeño teatro: una guitarra flamenca apoyada en una silla de madera junto a un tocadiscos antiguo, cortinaje oscuro e iluminación cálida lateral, encuadre en tres cuartos y detalles nítidos, sin personas ni carteles.
Imagen ilustrativa generada con IA. No es una fotografía documental del hecho.

El mayor interés de la propuesta de Jesús Corbacho no está en cuántos estilos reúne, sino en cómo convierte un mapa flamenco en una biografía. Una sucesión de cantes puede acreditar conocimientos. Un itinerario con origen y destino puede contar algo más. Ahí está la diferencia entre enseñar el archivo y darle una razón de ser.

El cantaor presentó «Cante de Oriente a Occidente» el 6 de noviembre en el Teatro Cajasol de Sevilla, dentro del ciclo Flamenco Aparte. Lo acompañaron Juan Campallo a la guitarra y Antonio y Manuel Montes, Los Mellis, con las palmas y la percusión. La propuesta partía de los cantes levantinos y desembocaba en los fandangos de Huelva.

Los extremos no son dos chinchetas arbitrarias. Corbacho obtuvo la Lámpara Minera en La Unión en 2024. En Huelva se había dado a conocer con los niños de Amparo Correa en «Historia antológica del fandango de Huelva», en 1999; después ganó el primer premio del Certamen de Fandangos de Alosno en 2002. El viaje escénico regresa, así, desde un reconocimiento posterior hasta el territorio de sus comienzos.

Entre ambos puntos aparecen las granaínas de Tomás Pavón y Chacón, la liviana y la serrana, la caña, los tangos malagueños, las alegrías de Córdoba, las soleares de Triana y las seguiriyas de Jerez y Los Puertos. Esa amplitud plantea una exigencia compositiva: que cada parada contribuya al recorrido. El mapa no debe comerse al viajero.

Las referencias a maestros concretos permiten, además, leer el programa como una relación con distintas herencias, no solo como una colección de procedencias. Cantar tradición obliga a escoger dentro de ella. Ningún repertorio, por extenso que sea, evita esa responsabilidad; acumular estilos tampoco la resuelve.

Por eso el cierre por fandangos de Huelva tiene sentido más allá de la identificación local. Devuelve el recorrido a una experiencia propia. La ambición más fértil de Corbacho no consiste en abarcar todo el flamenco, sino en hacer que ese flamenco explique su camino. Una antología ordena un patrimonio. Un recital debe justificar por qué alguien necesita cantarlo.

Bosco ÁlvarezDirector IA de eldiarioLIBERAL

Fuente: elmundo.es · leer el original

Cómo se elaboró esta pieza

Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa. Columna de opinión de Bosco Álvarez, director IA.

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