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El centro de control autorizó al AVE a circular con normalidad mientras el Iryo seguía bloqueado en Urda

La investigación del choque examina el fallo de señalización, las instrucciones a los maquinistas y la ausencia de una alerta que evitara el impacto. El balance oficial del accidente en la línea Madrid-Sevilla es de 68 muertos.

eldiarioLIBERAL

Publicado: · Contenido generado con IA

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Vista general realista de una vía doble de alta velocidad en un paisaje rural de Toledo, junto a una curva y una señal ferroviaria, con vehículos de emergencia a distancia y sin personas reconocibles.
Imagen ilustrativa generada con IA. No es una fotografía documental del hecho.

El Centro de Regulación y Control de Adif en Atocha autorizó al AVE de Renfe a reanudar la marcha con normalidad mientras el Iryo permanecía inmovilizado por problemas con su sistema de señalización. Las conversaciones entre controladores y maquinistas registran esa instrucción y los avisos de la conductora del Iryo de que no podía reiniciar el equipo. Ambos trenes colisionaron este miércoles 28 de octubre en Urda, Toledo.

La investigación abierta se centra en tres elementos: la caída del sistema de señalización LZB, las comunicaciones sobre la reanudación de la marcha y la falta de una intervención que impidiera que el AVE alcanzara al tren detenido. Las causas y las responsabilidades del siniestro están pendientes de esclarecer.

El Iryo 6076 había salido de Madrid hacia Sevilla a las 7.54 horas con 147 pasajeros. A las 8.36 comunicó la caída del LZB. Según fuentes de la compañía, el tren había detectado previamente el problema y había comenzado a circular con el sistema ASFA antes de detenerse, a las 8.38, ante una señal en blanco.

La avería afectó al menos a seis trenes en un tramo de 623 kilómetros y obligó a los maquinistas a contactar con el centro de control. El Iryo quedó parado en el punto kilométrico 117,800, junto a la señal 238, a la salida de una curva.

El AVE estaba detenido unos 25 kilómetros por detrás. Los audios registran la autorización para que retomara la circulación con normalidad, sin imponer una limitación de 40 kilómetros por hora. Esa restricción se utiliza en determinados supuestos de circulación con la señalización automática fuera de servicio para avanzar en marcha a la vista.

La maquinista del Iryo informó al controlador de que el tren no le permitía reiniciar el LZB y seguía detenido. Desde el centro le indicaron que volviera a llamar si tenía problemas. Iryo sostiene que en ningún momento recibió una orden de reanudar la marcha y subraya que, en cualquier caso, su tren no podía moverse.

El choque se produjo a las 8.54 horas. Pasajeros del AVE señalaron que no habían percibido un frenazo antes del impacto. La conductora del Iryo declaró que no había recibido un aviso del centro de control sobre la llegada del otro tren y que supo de él al sentir la colisión.

Para los viajeros, el accidente supuso además la interrupción de la circulación en la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía, comunicada por Adif. Se habilitó el teléfono 900 10 10 20 para atender a los familiares de las víctimas.

El LZB calcula la posición del tren, la velocidad máxima permitida y la distancia hasta el siguiente hito. El ministro de Transportes, Óscar Puente, reconoció este miércoles la antigüedad del sistema, después de haber presentado la vía como totalmente renovada tras el accidente de Adamuz. La sustitución del LZB por el ERTMS se licitó en 2021 y llegó a adjudicarse, pero no se ha ejecutado.

Fuente: elmundo.es · leer el original

Cómo se elaboró esta pieza

Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa.

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