Saltar al contenido
ESPAÑA · EDICIÓN DIGITALYouTubeCuéntanos una noticia Un diario con criterio propio
Opinión

El BCE debe rendir cuentas también por el reparto de los costes de la inflación

La pérdida de poder adquisitivo no afecta a todos al mismo tiempo ni con la misma intensidad. Evaluar la política monetaria exige mirar más allá del nivel general de precios.

eldiarioLIBERAL

Publicado: · Contenido generado con IA

Fecha original:

Mesa de una cocina doméstica con monedas y billetes de euro junto a varios recibos de compra y una bolsa de alimentos básicos, luz natural, sin personas ni marcas visibles
Imagen ilustrativa generada con IA. No es una fotografía documental del hecho.

La rendición de cuentas del Banco Central Europeo debe incluir cómo se reparten los costes de la inflación, no solo cuánto suben los precios. La estabilidad monetaria protege algo concreto: la capacidad de cada ciudadano para decidir qué hacer con su dinero sin que su valor se deteriore mientras lo conserva.

Diego Barceló Larrán ilustra ese deterioro con una comparación: los euros que permitían comprar 100 en España en octubre de 2021 permiten adquirir 81,8 cinco años después. Su cálculo sitúa el debate donde importa al ahorrador: en los bienes y servicios que puede pagar, no en la cifra que permanece anotada en su cuenta.

Pero la pérdida acumulada no agota el problema. El mecanismo descrito por Richard Cantillon explica que el dinero nuevo no llega simultáneamente a todos los agentes económicos. Quienes lo reciben primero pueden gastarlo antes de que se ajusten los precios; quienes acceden después pueden encontrarse con que esos precios ya han aumentado.

Esta diferencia cuestiona la idea de que una expansión monetaria sea neutral porque, al final, haya más dinero y precios más altos. El recorrido también cuenta. Dos personas pueden afrontar un mismo encarecimiento desde posiciones distintas según cuándo dispongan de recursos adicionales para absorberlo.

De ahí no se desprende que toda diferencia económica sea responsabilidad del BCE, ni que el efecto Cantillon baste para explicar cualquier subida de precios. Sí se desprende una exigencia institucional: una política con efectos distributivos no debería evaluarse como si únicamente modificara una magnitud agregada.

La explicación pública debe abordar tanto la erosión del ahorro como las ventajas y desventajas asociadas a la llegada desigual del dinero. Esa exigencia no supone pedir al banco central que compense a cada perjudicado, sino que haga comprensibles las consecuencias de sus decisiones.

La independencia monetaria no debe confundirse con quedar al margen del escrutinio. Defenderla exige también reclamar responsabilidad: el éxito de una política no puede juzgarse sin atender a quién soporta sus costes.

Fuente: Libertad Digital · leer el original

Cómo se elaboró esta pieza

Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa. Este artículo es una pieza de opinión.

Nuestro método
¿Has visto un error? Comunícanoslo

Comentarios (0)

Cargando comentarios…