'Aniquilación': el homenaje a Carpenter necesita algo más que atmósfera
Adam Wingard recupera los códigos visuales y sonoros de la serie B, pero el desarrollo desigual de sus personajes revela el límite de una película construida alrededor de la promesa de acción.
El problema de Aniquilación no es que imite a John Carpenter, sino que su trabajo de ambientación parece sustituir al desarrollo dramático. Adam Wingard reúne una identidad visual reconocible, una amenaza y un escenario propicio para el enfrentamiento. Lo que queda menos desarrollado es la relación entre esos elementos: la que permite que una película avance y no se limite a anunciar su estallido.
Tras su paso por las producciones de Godzilla y Kong, el director adopta aquí los códigos de la serie B. La tipografía de los créditos, los sintetizadores y el formato panorámico hacen explícito el parentesco con Carpenter. Esa elección no constituye por sí misma una limitación: trabajar dentro de una tradición permite explorar sus posibilidades, no obliga a inventar un lenguaje desde cero.
La fotografía de Oren Soffer encuentra en la comunidad desértica próxima a una base militar un espacio de resonancias de western. El diseño sonoro refuerza esa construcción ambiental. Ambos recursos ofrecen una base para cruzar el cine de acción con el slasher, pero también elevan la expectativa de un conflicto que necesita algo más que preparación.
La protagonista interpretada por Adria Arjona se enfrenta a tres supersoldados revividos, dotados de capacidades casi sobrenaturales. Es el personaje con mayor desarrollo dentro de un reparto coral cuyos secundarios tienen una participación menor de la que su presentación promete. El desequilibrio importa porque reduce las relaciones y decisiones capaces de dar variedad al asedio.
La conexión con The Guest añade otra tensión. Vincular películas puede ampliar una ficción, pero aquí contribuye a la sensación de estar asistiendo a los preparativos de algo pendiente. La pertenencia a un universo compartido no reemplaza la necesidad de que cada entrega encuentre su propio recorrido.
Aniquilación permite así separar dos virtudes que no siempre coinciden: recrear una experiencia estética y sostener una narración. Su atención a la imagen y al sonido merece valoración por sí misma. Precisamente por eso, pedir personajes secundarios más desarrollados y una progresión más completa no equivale a rechazar la serie B: equivale a tomarse en serio sus posibilidades.
Fuente: Libertad Digital · leer el original
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