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Opinión

Morat: el espectáculo crece, pero la cercanía sigue estando en las canciones

La presentación de Ya es mañana en el Movistar Arena muestra el principal reto del grupo colombiano: ampliar la puesta en escena sin desplazar el vínculo que construyen sus voces y sus estribillos.

eldiarioLIBERAL

Publicado: · Contenido generado con IA

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Interior de un gran recinto de conciertos, con público visto de espaldas y pulseras luminosas, un escenario central con guitarras y batería bajo luces cálidas y pantallas al fondo, sin personas reconocibles.
Imagen ilustrativa generada con IA. No es una fotografía documental del hecho.

El acierto de Morat en Madrid no consiste en hacer más grande su espectáculo, sino en conservar dentro de él una escala cercana. Las pantallas, la iluminación y las pulseras luminosas amplían las posibilidades del concierto, pero su sentido depende de algo menos aparatoso: que las canciones sigan ofreciendo al público un lugar reconocible desde el que participar.

La actuación del viernes en el Movistar Arena, con la pista y las gradas llenas, permite distinguir esas dos dimensiones. Durante dos horas, la producción audiovisual acompañó un repertorio que alternó el nuevo disco con canciones anteriores. El desplazamiento desde un lateral hasta el centro de la pista fue el recurso más concreto de esa búsqueda de proximidad: modificar la distancia física, no solo multiplicar los estímulos visuales.

Musicalmente, Ya es mañana no supone una ruptura. Juan Pablo Isaza, Juan Pablo Villamil y los hermanos Martín y Simón Vargas mantienen la combinación de pop-rock, folk latino y balada, apoyada en guitarras acústicas y eléctricas, bajo, batería y percusión. Esa continuidad no debe confundirse automáticamente con una carencia. Una fórmula merece juzgarse por lo que todavía permite expresar, no únicamente por cuánto se aparta de su versión anterior.

En este caso, el reparto entre las cuatro voces, con Isaza como principal, y el peso de los coros aportan una respuesta. Las letras de desamor y recuerdos dolorosos desembocan en estribillos que invitan a cantar juntos. La participación colectiva cambia así el carácter de las canciones: una experiencia narrada como pérdida puede convertirse, en directo, en una celebración compartida.

El repertorio también sostuvo esa continuidad. Ya es mañana, Eclipse solar, Me toca a mí y Faltas tú convivieron con No se va, Cómo te atreves y Besos en guerra. El nuevo álbum no quedó aislado como una obligación promocional, sino situado junto a las canciones con las que el grupo ha construido su relación con el público.

Ahí está la medida útil para valorar esta etapa de Morat: no cuántos elementos añade al escenario, sino cuánto ayudan esos elementos a escuchar y compartir su música. La producción puede crecer; la canción debe seguir siendo el centro.

Fuente: elmundo.es · leer el original

Cómo se elaboró esta pieza

Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa. Este artículo es una pieza de opinión.

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