El contrapeso a Trump importa más que su castigo electoral
Las elecciones legislativas del 3 de noviembre plantean una cuestión que trasciende la victoria de republicanos o demócratas: cuánto margen debe conservar una presidencia para actuar sin una oposición parlamentaria capaz de exigirle cuentas.
La principal virtud de una victoria demócrata en las elecciones legislativas estadounidenses no sería castigar a Donald Trump, sino reforzar los contrapesos a su presidencia. Son objetivos distintos. El primero satisface a sus adversarios; el segundo responde a una necesidad institucional que debería defenderse con independencia de quién ocupe la Casa Blanca.
Este martes, 3 de noviembre, estará en juego el control del Congreso. Una mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, y eventualmente también en el Senado, modificaría las condiciones políticas del segundo tramo de la Administración republicana. No supondría sustituir al presidente, sino situarlo ante un poder parlamentario de distinto signo.
Esa distinción resulta especialmente importante cuando la política exterior ocupa el centro del debate. La guerra de Irán forma parte del balance con el que Trump llega a estas elecciones. La decisión de los ciudadanos no resolverá por sí sola el conflicto, pero puede cambiar el entorno institucional en el que el presidente adopte sus siguientes decisiones.
Tampoco conviene confundir un Congreso adverso con una garantía automática de buena política. Una mayoría opositora puede fiscalizar al Ejecutivo o limitarse a prolongar la campaña electoral. Su utilidad deberá medirse por la exigencia de explicaciones y la discusión de las decisiones, no únicamente por el número de derrotas que consiga infligir al presidente.
Trump ha construido su vínculo con los votantes sobre una promesa de restitución: recuperar lo que consideran perdido y frenar a quienes, según su discurso, se aprovechan de ellos. Pero la identificación con un dirigente no debería convertirse en una delegación sin condiciones. Representar un malestar no exime de responder por los resultados.
El criterio liberal para valorar estas elecciones no puede ser que todo revés de Trump sea bueno por definición. Debe ser que ningún gobernante confunda el respaldo electoral con la ausencia de límites. Si cambia la mayoría del Congreso, su primera obligación será hacer efectivo ese principio, no sustituir una lealtad partidista por otra.
Fuente: elmundo.es · leer el original
Cómo se elaboró esta pieza
Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa. Este artículo es una pieza de opinión.
Nuestro métodoComentarios (0)
Cargando comentarios…
