Las castañas crudas pueden conservarse entre 10 y 12 meses en el congelador
El almacenamiento cambia según estén crudas o cocinadas y el uso que se les vaya a dar. Para consumirlas en una o dos semanas, basta con refrigerarlas sin lavar y en una bolsa que permita circular el aire.
La congelación permite guardar las castañas crudas entre 10 y 12 meses, mientras que las cocidas se conservan congeladas alrededor de cinco o seis meses. Pueden congelarse con cáscara o peladas, aunque cada opción requiere una preparación distinta antes de introducirlas en el congelador.
Para congelarlas con cáscara, hay que practicar un pequeño corte en la piel, como el que se hace antes de asarlas. Después se introducen en una bolsa apta para congelación y se retira el aire antes de cerrarla.
Si se quieren guardar peladas, el primer paso es escaldarlas durante cinco minutos en agua hirviendo. A continuación se retiran la cáscara exterior y la piel interior. Antes de congelarlas, deben enfriarse y secarse bien. Cuando llegue el momento de utilizarlas, pueden cocinarse directamente, sin descongelación previa.
Las castañas asadas también admiten la congelación. En este caso, hay que esperar a que estén completamente frías y colocarlas en un recipiente o una bolsa adecuados. Para volver a consumirlas, se recalientan unos minutos en el horno o en la freidora de aire.
La conservación empieza, en cualquier caso, con la selección del producto. Conviene elegir castañas con la cáscara brillante, sin manchas ni agujeros, y que pesen en relación con su tamaño. Las demasiado ligeras pueden estar secas o huecas. Antes de almacenarlas deben retirarse las dañadas o deterioradas.
Para un consumo más próximo, las castañas crudas pueden mantenerse firmes y frescas unos 15 días en el frigorífico. Deben guardarse sin lavar, en una bolsa de tela o de malla situada en el cajón de las verduras. Las bolsas de plástico cerradas retienen humedad, que favorece la aparición de moho.
Durante ese tiempo es aconsejable revisarlas y retirar las que empiecen a estropearse. Si ya están cocidas y peladas, el plazo en la nevera se reduce a tres o cuatro días: deben conservarse en un recipiente hermético con un poco de agua de cocción.
Fuente: Libertad Digital · leer el original
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