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Opinión

La vivienda vacía no sustituye a la que falta donde hay demanda

El parque desocupado merece una política de rehabilitación, pero no permite eludir la ampliación de la oferta en las zonas donde se forman hogares. La libertad de elegir dónde vivir debe orientar esa respuesta.

eldiarioLIBERAL

Publicado: · Contenido generado con IA

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Calle residencial de una ciudad española, con edificios de viviendas y un solar vallado entre medianeras, luz natural de mañana y sin personas reconocibles.
Imagen ilustrativa generada con IA. No es una fotografía documental del hecho.

La política de vivienda debe facilitar que las personas encuentren casa donde necesitan vivir, no confiar en que se trasladen allí donde quedan inmuebles vacíos. Recuperar edificios desocupados y ampliar la oferta son objetivos compatibles. Convertir el primero en sustituto del segundo confunde un inventario nacional de propiedades con las posibilidades reales de emancipación de cada hogar.

El último censo contabilizó 26,6 millones de viviendas en España, de las que 3,84 millones estaban vacías. Unos 1,7 millones se encontraban en entornos rurales y no todas eran habitables. Esa distribución importa: una casa cerrada no equivale a una vivienda disponible, y su existencia tampoco resuelve por sí sola la necesidad de alojamiento en Madrid, Barcelona o Málaga.

El crecimiento de los hogares exige una respuesta adicional. Entre 2021 y mediados de 2026, las unidades de convivencia aumentaron aproximadamente en 1,3 millones. Por su parte, entre 2021 y 2025 se terminaron unas 465.000 viviendas. A ello se añade el aumento de los hogares de uno o dos miembros: las necesidades residenciales no dependen únicamente de cuántos habitantes tiene España, sino también de cómo viven.

El coste de desatender esa demanda se mide en autonomía personal. En 2025, unos 2,2 millones de jóvenes de entre 26 y 34 años vivían con sus padres. La convivencia familiar no debe tratarse automáticamente como un fracaso, pero tampoco puede convertirse en la solución por defecto para quienes quieren independizarse. El objetivo público debería ser ampliar sus opciones, no prescribirles una trayectoria vital o un destino geográfico.

Julián Mora Aliseda atribuye parte de las restricciones de oferta en las áreas tensionadas a la escasez de suelo, la presión fiscal y la normativa. Esa explicación obliga a examinar los obstáculos a la construcción, sin presentar cualquier promoción como respuesta suficiente. Importa que las nuevas viviendas se sitúen donde existe demanda y que la rehabilitación recupere inmuebles capaces de atender necesidades efectivas.

Mejorar conexiones y servicios en las comarcas rurales puede hacerlas más atractivas para vivir. Es una vía valiosa, pero distinta de resolver la escasez residencial urbana. La política territorial debe ofrecer alternativas, no dar por supuesto que una vivienda desocupada compensa otra inexistente a cientos de kilómetros. El éxito no será repartir habitantes sobre el mapa, sino permitir que más personas elijan dónde establecer su hogar.

Fuente: abc.es · leer el original

Cómo se elaboró esta pieza

Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa. Este artículo es una pieza de opinión.

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