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Opinión

La transparencia ferroviaria empieza por explicar las alertas descartadas

La comunicación de Transportes debería permitir reconstruir las decisiones sobre seguridad: qué advertencias recibió Adif, cómo las evaluó y por qué mantuvo o cambió las condiciones de circulación.

eldiarioLIBERAL

Publicado: · Contenido generado con IA

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Interior de una estación ferroviaria española, con vías de alta velocidad vistas desde un andén vacío, señales luminosas y paneles de información al fondo, luz natural y aspecto documental, sin personas reconocibles.
Imagen ilustrativa generada con IA. No es una fotografía documental del hecho.

La transparencia ferroviaria debe medirse por la posibilidad de examinar las decisiones de seguridad, no por el número de críticas que un ministerio desmiente. Transportes tiene derecho a corregir informaciones falsas, pero esa tarea no sustituye la explicación de cómo se gestionan las advertencias de quienes trabajan en la red.

El Gobierno reconoció en el Senado que Adif recibió en agosto de 2025 un escrito del sindicato de maquinistas Semaf que pedía reducir a 250 kilómetros por hora la velocidad en las líneas 010, 030, 040 y 050. Adif rechazó la petición alegando que carecía de argumentos técnicos. Ese intercambio plantea una cuestión concreta de rendición de cuentas: qué evaluación sostuvo la negativa.

Días después del accidente de Adamuz, Adif limitó a 160 kilómetros por hora unos 150 kilómetros de la línea Madrid-Barcelona. La sucesión de ambos hechos no demuestra por sí sola que la decisión anterior fuera incorrecta. Sí hace necesario explicar qué circunstancias motivaron la restricción y qué información cambió la valoración del riesgo.

La sección de desmentidos de Transportes, fechada el 27 de mayo, menciona para el tramo de Adamuz límites de 250 y de 215 kilómetros por hora en distintos puntos. Una comunicación verdaderamente esclarecedora debe situar cada cifra en su momento y condiciones de aplicación. Acumular afirmaciones de seguridad sin facilitar esa reconstrucción dificulta el escrutinio ciudadano.

En Urda, Óscar Puente explicó que cayó el sistema LZB y que el centro de control de Adif autorizó al AVE a reanudar la marcha sin limitar su velocidad, mientras el convoy de Iryo permanecía detenido delante. Esa explicación sitúa el examen en el procedimiento aplicado y en la autorización concedida, no solamente en las prestaciones generales de los sistemas automáticos.

Para el viajero, conocer esos criterios permite exigir responsabilidades sobre un servicio del que depende su seguridad. La respuesta institucional útil no consiste en pedir confianza: consiste en ofrecer razones comprobables para merecerla. El mejor desmentido sería una explicación ordenada de cada alerta, cada evaluación y cada decisión.

Fuente: Libertad Digital · leer el original

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Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa. Este artículo es una pieza de opinión.

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