Renée Richards reniega de la batalla judicial que le permitió jugar el US Open femenino
Un nuevo libro de Julie Kliegman reconstruye la trayectoria de la tenista, que a los 92 años se opone a que las mujeres trans que hayan pasado por la pubertad masculina compitan en categorías femeninas.
Renée Richards considera hoy que no debió reclamar ante los tribunales su participación en el US Open femenino. La tenista y oftalmóloga, que logró disputar el torneo en 1977 tras ganar una batalla judicial, sostiene ahora que las mujeres trans que hayan atravesado la pubertad masculina, como ella, no deberían competir en esas categorías.
Ese cambio de posición es el eje de Finding Renée Richards: The Groundbreaking Story of Tennis’s Trans Pioneer, el libro que la periodista Julie Kliegman acaba de publicar en Estados Unidos. La obra reconstruye tanto las dificultades de su transición como el conflicto deportivo y judicial que la convirtió en una figura pública.
La disputa comenzó en 1976. La WTA y la organización del US Open exigieron a Richards una prueba cromosómica para acreditar su sexo. Ella se negó y acudió a la justicia. Mientras tanto, algunas tenistas estadounidenses acudían a los partidos con camisetas que reivindicaban su condición de mujeres frente a la participación de Richards.
El juez Alfred Ascione, de un tribunal de Nueva York, falló a su favor al considerar que esa prueba no podía utilizarse como único criterio para determinar el sexo de una persona. La resolución permitió su entrada en el torneo: en agosto de 1977, a los 43 años, Richards se convirtió en la primera mujer trans en disputar el US Open.
Richards había estudiado Medicina en Yale y se había especializado en oftalmología. Antes de su transición había participado cinco veces en el US Open masculino. En 1975, a los 41 años, se sometió a una cirugía de reasignación sexual.
Ahora atribuye su deseo de competir entre mujeres a una etapa que interpreta como una adolescencia posterior a la transición. Kliegman sitúa esa revisión en el centro de su relato, aunque advierte de que Richards no es la única autoridad sobre la participación de deportistas trans.
En aquel US Open de 1977, Richards perdió en la primera ronda individual, pero alcanzó la final de dobles. Más adelante llegó al número 20 del ranking WTA y entrenó a Martina Navratilova.
Fuente: elmundo.es · leer el original
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