La tasa de suicidio entre los hombres de 85 a 89 años quintuplica la de la población general
Los datos presentados en el Congreso de la Sociedad Española de Psicogeriatría sitúan la tasa de este grupo en 40,2 muertes por cada 100.000 habitantes en 2024. Los especialistas reclaman mejorar la detección del sufrimiento psicológico en las personas mayores, que recurren menos a los servicios de ayuda.
La tasa de suicidio entre los varones de 85 a 89 años alcanzó en 2024 las 40,2 muertes por cada 100.000 habitantes, frente a las 8,1 del conjunto de la población. Las cifras, presentadas en el XXIII Congreso de la Sociedad Española de Psicogeriatría (SEPG), celebrado en Gerona, muestran una diferencia que se acompaña de una mayor letalidad de las tentativas en edades avanzadas.
Entre las personas mayores se registra una muerte por cada cuatro intentos, frente a una por cada veinte entre los menores de 40 años, según los datos expuestos en el congreso. Sin embargo, las últimas estadísticas del Ministerio de Sanidad sitúan en apenas el 0,1% las llamadas a la línea de atención a la conducta suicida correspondientes a personas mayores, frente al 46% relacionado con personas de 40 a 59 años.
Diego José Palao, coordinador del Plan de Prevención del Suicidio de Cataluña, señala que tres de cada cuatro muertes por suicidio entre los mayores de 65 años corresponden a hombres. Entre los factores de riesgo identifica el aislamiento, la falta de apoyo social y las enfermedades crónicas que causan dolor o limitaciones funcionales.
Palao advierte de una vulnerabilidad especialmente elevada entre los hombres viudos o solteros que viven solos. También señala las dificultades para desarrollar relaciones sociales y afrontar las enfermedades crónicas, así como el consumo de alcohol para aliviar la angustia.
Manel Sánchez, presidente de la SEPG, pide que los cambios persistentes del estado de ánimo y las expresiones de sufrimiento psicológico motiven una valoración profesional, del mismo modo que ocurre con los problemas de memoria.
Francisca, de 68 años y vecina de Olesa de Montserrat, pidió ayuda a su hija después de que una depresión la llevara a aislarse y a tener pensamientos suicidas. Había dejado de salir y rechazaba las invitaciones de sus amigas. Su hija contactó con la Unidad de Psiquiatría Geriátrica de la Fundación Hospitalaria de Martorell, donde ingresó el 10 de septiembre.
Paul Ivanov, psiquiatra adjunto de la unidad, explica que el equipo evalúa los componentes físicos y psíquicos del cuadro para estabilizar al paciente. Reclama más recursos: según señala, solo dos centros en España ofrecen esta atención específica a pacientes geriátricos con trastornos psiquiátricos agudos. El de Martorell dispone de 12 camas para estos casos y otras 18 plazas de larga estancia.
En el caso de Francisca, el equipo ha ajustado la medicación y ha propuesto su traslado a un centro asistido de Guissona, en Lérida, para que pueda participar en actividades grupales y recuperar relaciones sociales. Mientras continúa ingresada, espera poder trasladarse directamente a ese centro.
Fuente: abc.es · leer el original
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