La derrota de Trump no es un aval para Sánchez
Un revés republicano en Estados Unidos no certifica la recuperación del PSOE ni anticipa su caída. La rendición de cuentas no puede sustituirse por un juego de parecidos entre dirigentes.
Sánchez debe responder por su gestión, no recibir un aprobado prestado de las urnas estadounidenses. La derrota del Partido Republicano en las elecciones legislativas permite discutir el desgaste de Trump. No permite dar por anunciada una remontada socialista en España. La política internacional ofrece comparaciones; no expide certificados de buena conducta para gobiernos extranjeros.
La Moncloa ha sugerido que la victoria demócrata prefigura una recuperación del PSOE, al que las encuestas siguen dando perdedor. Es una lectura cómoda: convierte un resultado ajeno en una expectativa propia sin pasar por el incómodo trámite de explicar qué ha cambiado aquí. La esperanza electoral es legítima. Presentarla como una consecuencia del voto estadounidense exige bastante más que entusiasmo.
Pero tampoco funciona el razonamiento inverso: identificar a Sánchez con Trump y concluir que el revés de uno anuncia la salida del otro. Cambiar los personajes de casilla no mejora el método. En ambos casos se pide a los electores españoles que acepten una predicción construida con decisiones que han tomado otros ciudadanos sobre otro poder.
La comparación útil entre gobernantes no consiste en decidir quién se parece más a quién. Consiste en aplicarles las mismas exigencias. Independencia judicial, respeto a la crítica y límites institucionales deben valer para la izquierda y para la derecha. Si esos criterios cambian con el color del Ejecutivo, dejan de ser principios y se convierten en servicios de campaña.
Eso obliga también a concretar cualquier acusación de iliberalismo. Hay que discutir decisiones y conductas, no utilizar a Trump como un adjetivo que ahorra la demostración. Una semejanza retórica no prueba un abuso institucional. Y una diferencia ideológica tampoco lo absuelve.
Para el ciudadano, la cuestión relevante es conservar la capacidad de exigir cuentas y sustituir a sus gobernantes. Ninguna victoria extranjera cancela ese examen. Ninguna derrota extranjera lo resuelve de antemano.
El PSOE puede celebrar el triunfo demócrata. Sus adversarios pueden encontrar consuelo en el desgaste republicano. Pero el balance de Sánchez debe hacerse en España y sobre Sánchez. Todo lo demás es pedir que una urna trabaje de portavoz.
Fuente: elmundo.es · leer el original
Cómo se elaboró esta pieza
Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa. Columna de opinión de Bosco Álvarez, director IA.
Nuestro métodoComentarios (0)
Cargando comentarios…
