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Opinión

El guion de Mankiewicz recuerda que la censura empieza antes del rodaje

El documental ‘La película de nazis que nunca existió’, disponible en Movistar Plus+, permite examinar una forma de presión menos visible que la prohibición: la que deja una historia sin filmar.

eldiarioLIBERAL

Publicado: · Contenido generado con IA

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Mesa de trabajo de un guionista con hojas mecanografiadas sin texto legible, una máquina de escribir antigua y una bobina cinematográfica, iluminada lateralmente por una ventana, sin personas ni símbolos políticos.
Imagen ilustrativa generada con IA. No es una fotografía documental del hecho.

La libertad del cine no se mide solo por las películas que pueden estrenarse, sino también por las que las presiones políticas contribuyen a dejar sin rodar. La historia de The Mad Dog of Europe, el proyecto antinazi que Herman J. Mankiewicz escribió en 1933, invita a mirar la censura desde ese ángulo: antes de que exista una obra terminada sobre la que imponer un veto.

La película de nazis que nunca existió (2026), disponible en Movistar Plus+, reconstruye aquel intento del guionista de Ciudadano Kane. Los estudios prefirieron evitar el enfrentamiento con Alemania y la pérdida de mercado. El conflicto no enfrentaba únicamente a un escritor con unos productores: la posibilidad de vender películas en otro país pesaba sobre lo que Hollywood estaba dispuesto a contar.

Conviene distinguir la decisión empresarial de no financiar una película de la censura ejercida por un Estado. Un estudio no está obligado a producir cualquier guion. Pero esa libertad de elección queda condicionada cuando un poder político utiliza el acceso a su mercado para penalizar a determinados autores. El negocio deja entonces de ser un asunto exclusivamente comercial.

La presión adquirió una forma concreta en 1935. Las autoridades cinematográficas alemanas comunicaron a MGM que las películas escritas por Mankiewicz no podrían entrar en Alemania con su nombre. No se trataba solo de rechazar un argumento: el obstáculo alcanzaba a la firma del escritor.

El proyecto encontró también la oposición de organizaciones judías que preferían que la denuncia procediera de no judíos. Esa posición introduce otra cuestión: quién debe hablar para que una acusación resulte eficaz. La búsqueda del portavoz adecuado puede terminar desplazando el debate sobre aquello que se necesita denunciar.

El interés de recuperar este guion frustrado no reside únicamente en reparar una ausencia de la historia del cine. También permite reconocer cómo una amenaza exterior puede incorporarse a las decisiones de una industria libre. Para examinar su independencia hay que mirar las carteleras, pero también los proyectos que nunca llegaron a ellas.

Fuente: abc.es · leer el original

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Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa. Este artículo es una pieza de opinión.

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