Crece en Milán la demanda de puericultoras nocturnas para cuidar a los recién nacidos
Las familias recurren a profesionales que atienden al bebé mientras los padres descansan. La falta de ayuda familiar impulsa estas contrataciones, según una asesora del sector.
La demanda de puericultoras nocturnas está aumentando en Milán, según Cristiana Balsamo, fundadora de Levante Milano, que ayuda cada año a contratar a más de un centenar de empleadas del hogar, niñeras y puericultoras. La asesora vincula ese crecimiento con las jornadas laborales, la ausencia de familiares que puedan ayudar y el aumento de la edad a la que se tienen hijos.
Balsamo explica que las familias ajustan la duración del servicio a sus posibilidades: algunas lo mantienen durante los primeros seis meses y otras lo reservan para las primeras semanas. Entre sus clientes hay quienes prefieren renunciar a las vacaciones para destinar ese dinero al descanso tras el nacimiento.
Blanca Yamira Ortiz García, puericultora de 56 años, cobra 260 euros por noche y asegura que puede ingresar entre 4.000 y 5.000 euros al mes. Actualmente trabaja para una familia en Lugano y tiene la agenda completa hasta marzo de 2027. Recuerda que las peticiones ya aumentaron durante la pandemia, cuando los abuelos no podían desplazarse para ayudar.
Su turno comienza a las 21.00 horas. Se cambia, se lava las manos y se ocupa del pañal, del baño cuando corresponde y de atender al bebé durante la noche. Si la madre da el pecho, la despierta para la toma; de lo contrario, prepara el biberón. Ortiz también describe el desgaste de ese horario: cuenta que, incluso durante las vacaciones, sigue despertándose cada dos horas.
Renata Wetter, de 61 años, cobra 180 euros por noche y subraya la diferencia entre una puericultora y una niñera. En Italia, la puericultura está reconocida por el Ministerio de Sanidad como profesión auxiliar sanitaria y exige una titulación, aunque no dispone de colegio profesional. Wetter señala que tampoco existe una tarifa oficial y lamenta que algunos clientes prioricen el precio sobre la formación.
Entre quienes han contratado a Wetter está una abogada de Milán de 38 años, identificada con el nombre ficticio de Beatrice. Embarazada de nueve meses, ha reservado los servicios de dos puericultoras para que se alternen durante las siete primeras noches de vida de su segundo hijo. Después reducirá progresivamente la asistencia. Explica que no cuenta con abuelos cerca y que considera el descanso una cuestión de salud mental.
El interés también llega a la formación. Marcella Tagliola, directora de la Scuola per Puericultrici Tecnica 2000, fundada en 1978 y autorizada por la región de Abruzos, asegura que han aumentado las matriculaciones procedentes del norte de Italia, especialmente de Lombardía.
Fuente: elmundo.es · leer el original
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