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Sociedad

Christina Koch pide llevar a la vida cotidiana la unión de Artemis II al recibir el Princesa de Asturias

La astronauta estadounidense, galardonada con el Premio de la Concordia, reivindica la responsabilidad universal de los vuelos espaciales y reclama que la solidaridad no dependa de una misión a la Luna.

eldiarioLIBERAL

Publicado: · Contenido generado con IA

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Vista realista de la Tierra azul y blanca a través de la pequeña ventanilla de una cápsula espacial, con parte del marco y del interior técnico visibles, sin personas ni logotipos.
Imagen ilustrativa generada con IA. No es una fotografía documental del hecho.

Christina Koch ha aprovechado su discurso de aceptación del Premio Princesa de Asturias de la Concordia para pedir que la unión que, según relató, despertó Artemis II se traduzca en las relaciones cotidianas. La astronauta instó a reconocer a los demás como compañeros de tripulación sin esperar a otro viaje lunar y a elegir, en cada interacción, cómo convivir.

Koch aceptó el reconocimiento con un compromiso de integridad y unidad y quiso compartirlo con quienes habían seguido la misión. Defendió que la exploración espacial tripulada implica una responsabilidad que trasciende las fronteras del país que lanza el cohete, porque sus protagonistas representan también al resto de la humanidad.

Para explicar esa idea, recordó una videollamada con su marido cuando se encontraba a unos cuatrocientos mil kilómetros de distancia y veía alejarse la Luna desde la cápsula. Según contó, él le transmitió que la misión estaba acercando a personas de distintas procedencias, ideas políticas, formación y recursos económicos. Koch describió aquel mensaje como la realización de una aspiración de la tripulación.

La astronauta vinculó esa vocación con su primera visita a España. Acababa de graduarse, trabajaba como ingeniera de la NASA y había viajado para ver a su hermana, que estudiaba aquí. En una calle leyó en un periódico que la tripulación del transbordador Columbia había perdido la vida.

Recordó que inicialmente quiso creer que había entendido mal el titular. La dimensión internacional del duelo le hizo comprender, explicó, que aquellos astronautas, a quienes consideraba sus héroes, también lo eran para personas de todo el mundo. Diez años después recibió la llamada que le ofrecía formar parte de una tripulación espacial.

Koch señaló que aquella experiencia en España influyó después en la definición de los valores de Artemis II. La tripulación adoptó el compromiso de hacer una misión de todos y para todos y lo incorporó tanto al emblema como a sus intercambios con otras personas.

Fuente: elmundo.es · leer el original

Cómo se elaboró esta pieza

Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa.

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