Agotar el presupuesto no equivale a gestionar bien el ferrocarril
La defensa de Óscar Puente ante los reproches por el mantenimiento ferroviario confunde dos cuentas distintas: cuánto dinero podía gastar y qué responsabilidad tenía sobre su utilización.
Gastar todo lo que permite un presupuesto no basta para acreditar una buena gestión ferroviaria. Es una explicación sobre el límite de los recursos, no una respuesta completa sobre las prioridades elegidas ni sobre los resultados obtenidos. Esa distinción debe presidir el examen político de la defensa que Óscar Puente hizo ante la Diputación Permanente.
Frente al reproche por haber escatimado en el mantenimiento de la infraestructura, Puente sostuvo que había gastado cuanto permitían las cuentas y que invertir más habría exigido aprobar unos nuevos Presupuestos. Dirigió esa respuesta a Míriam Nogueras, de Junts. Su argumento merece ser tomado en serio, pero también sometido a exigencias que no se resuelven señalando a un interlocutor parlamentario.
Si el límite presupuestario impedía atender las necesidades del ferrocarril, la rendición de cuentas debería explicar qué actuaciones quedaban fuera y por qué eran necesarias. La cuestión no es exigir un gasto ilimitado, sino poder distinguir entre una insuficiencia de recursos y una elección discutible de prioridades. Invocar el techo disponible no permite resolver por sí solo esa diferencia.
Tampoco sería razonable dar por demostrado que unas cuentas nuevas habrían corregido las deficiencias denunciadas. Un presupuesto mayor puede ampliar la capacidad de actuación; no garantiza que el dinero se asigne mejor. Convertir la aprobación presupuestaria en una explicación suficiente del estado de la infraestructura dejaría sin examinar precisamente la gestión que se discute.
La responsabilidad parlamentaria existe. Los partidos que rechazan unas cuentas deben explicar su posición y las alternativas que defienden. Pero esa responsabilidad no sustituye a la del Ejecutivo: conseguir apoyos y justificar sus prioridades forman parte de la tarea de gobernar. La negativa de Junts no convierte el gasto autorizado en una medida automática del buen desempeño.
Para el contribuyente y el usuario del tren, el debate útil no enfrenta gastar más con gastar menos en abstracto. Consiste en saber qué mantenimiento se considera necesario, qué recursos requiere y cómo se comprueba su cumplimiento. Los Presupuestos importan porque permiten discutir esas decisiones. Precisamente por eso, no deben servir como coartada para dar por concluido el examen de quien los ejecuta.
Fuente: elmundo.es · leer el original
Cómo se elaboró esta pieza
Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa. Este artículo es una pieza de opinión.
Nuestro métodoComentarios (0)
Cargando comentarios…
