Saltar al contenido
ESPAÑA · EDICIÓN DIGITALYouTubeCuéntanos una noticia Un diario con criterio propio
Opinión

‘24 Hour Party People’: una escena musical no cabe en el carisma de su fundador

El regreso de la película de Michael Winterbottom en una versión restaurada permite revisar su mejor recurso narrativo y su principal límite: contar la historia de Factory a través de Tony Wilson.

eldiarioLIBERAL

Publicado: · Contenido generado con IA

Fecha original:

Interior de una tienda británica de discos independientes, con vinilos de pospunk y música electrónica en cubetas, un tocadiscos y carteles de conciertos sobre una pared de ladrillo, sin personas reconocibles.
Imagen ilustrativa generada con IA. No es una fotografía documental del hecho.

El carisma de un promotor puede sostener una gran película, pero no basta para explicar una escena musical. Esa tensión hace interesante revisar 24 Hour Party People: Michael Winterbottom concentra en Tony Wilson la historia de Factory y consigue un protagonista absorbente a costa de dejar en segundo plano el carácter colectivo de aquella aventura.

Estrenada en 2002, la película ha celebrado su 24 aniversario con una restauración en 4K. El 6 de octubre abrió el festival Beyond The Music, en Mánchester, con una conversación en la que participaron Winterbottom, Steve Coogan y el productor Andrew Eaton. El día 9, la versión restaurada llegó a cientos de cines independientes del Reino Unido; después se publicó en Blu-ray.

Coogan interpreta a Wilson, presentador de una televisión regional y uno de los cuatro fundadores de Factory. Su personaje reúne ambición cultural, vanidad y una desastrosa relación con los negocios. Esa combinación permite que la comedia avance sin convertir al impulsor del sello en un administrador ejemplar ni exigirle una conducta irreprochable para reconocer su aportación.

La elección tiene un precio narrativo. Los otros tres fundadores quedan reducidos a personajes menores, mientras Wilson ocupa el centro de una historia en la que también aparecen Joy Division, New Order, The Durutti Column, Happy Mondays y el club The Haçienda. El espectador dispone así de un rostro al que asociar un mundo que no construyó una sola persona.

No se trata de reclamar a una comedia el reparto de espacio de una enciclopedia. La película exhibe su subjetividad e incorpora episodios que no responden a lo sucedido. Pero esa libertad artística invita a distinguir entre la eficacia de un personaje y su capacidad para representar toda una experiencia cultural. Una biografía puede ordenar el relato sin agotar su explicación.

Algo parecido ocurre con las pérdidas económicas. El derroche de Wilson y los problemas de The Haçienda alimentan la comicidad, pero perder dinero no acredita por sí mismo el valor de una obra, igual que ganarlo no lo desmiente. El interés de esta historia está en las iniciativas musicales que hicieron posibles, no en elevar sus resultados financieros a una categoría estética.

Revisar 24 Hour Party People merece la pena precisamente por esa doble lectura: disfrutar de Wilson como motor de la ficción y resistirse a confundirlo con el único motor de Factory. El personaje gana cuando no se le obliga a contener toda la historia.

Fuente: elpais.com · leer el original

Cómo se elaboró esta pieza

Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa. Este artículo es una pieza de opinión.

Nuestro método
¿Has visto un error? Comunícanoslo

Comentarios (0)

Cargando comentarios…