Una revisión científica apunta al potencial de los polifenoles para favorecer la salud cerebral
Investigadores de la Universidad Semmelweis analizan el posible papel protector de compuestos presentes en las bayas, el té o el cacao. Sus efectos podrían variar según la microbiota intestinal de cada persona.
Una revisión de cientos de investigaciones realizada por científicos de la Universidad Semmelweis de Hungría sugiere que los polifenoles podrían contribuir a un envejecimiento cerebral saludable y reducir procesos relacionados con la demencia. El trabajo, publicado en la revista Nutrients, reúne estudios de laboratorio, investigaciones con animales, trabajos poblacionales y ensayos clínicos.
Los resultados analizados apuntan a que las propiedades antioxidantes y antiinflamatorias de estos compuestos naturales pueden ayudar a proteger las células nerviosas y contrarrestar algunos mecanismos asociados al deterioro cerebral. Los polifenoles están presentes en alimentos como las bayas, el té, el cacao, el café y el aceite de oliva virgen extra.
Mónika Fekete, profesora adjunta del Instituto de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Semmelweis y autora principal del estudio, advierte de que estos compuestos no deben considerarse curas milagrosas. Su valoración es que las investigaciones los sitúan como herramientas prometedoras para favorecer la salud del cerebro durante el envejecimiento.
La revisión presta especial atención a la dieta mediterránea y a la dieta MIND, un patrón desarrollado a partir de los principios de la primera para favorecer la salud cerebral. Ambas dan prioridad a los alimentos de origen vegetal, mientras que MIND hace especial hincapié en las verduras de hoja verde y las bayas.
Entre los compuestos estudiados figuran el EGCG, uno de los principales antioxidantes del té verde; las antocianinas, responsables de buena parte del color de las bayas; los flavanoles del cacao y la curcumina, que proporciona a la cúrcuma su color amarillo.
Los investigadores señalan que la microbiota intestinal puede influir en sus efectos. Una parte considerable de los polifenoles no se absorbe directamente: las bacterias intestinales los transforman en otras sustancias capaces de intervenir en la inflamación, el metabolismo energético de las células y el funcionamiento del sistema nervioso.
Noémi Mózes, profesora adjunta del mismo instituto y primera autora del trabajo, plantea que las diferencias en la microbiota podrían explicar por qué una misma dieta no beneficia por igual a todas las personas. La investigadora apunta a la nutrición personalizada como una futura vía para identificar quiénes tendrían más probabilidades de beneficiarse de una alimentación rica en polifenoles.
Fuente: Libertad Digital · leer el original
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