Un estudio de Basilea vincula las duchas frías con un 31% menos de días de baja
La investigación siguió durante 12 semanas a adultos sanos y también calculó ahorros de energía. Muchos participantes abandonaron al principio y se desconoce si quienes terminaron mantuvieron el hábito.
Los participantes que siguieron un programa de duchas frías registraron, en promedio, un 31% menos de días de ausencia por enfermedad que el grupo de control, según un estudio de la Universidad de Basilea, en Suiza. La psicóloga Lena Glaser, autora del trabajo, relaciona ese resultado con las mejoras de bienestar físico y mental que comunicaron durante la investigación.
El estudio incluyó a 719 personas de entre 18 y 65 años, a quienes se pidió que se ducharan con el agua lo más fría posible durante 12 semanas. Para participar debían gozar de buena salud y no tener ya la costumbre de ducharse con agua fría.
Muchos abandonaron el programa en las dos primeras semanas. Después, la tasa de abandono descendió, una evolución que Glaser interpreta como una señal de adaptación gradual. Quienes continuaron informaron de que se sentían cada vez mejor, tanto física como mentalmente.
Entre los efectos inmediatos, los participantes describieron una mayor sensación de estar despiertos y revitalizados. También manifestaron satisfacción por haber realizado una actividad incómoda. La investigadora considera que esa recompensa personal puede ayudar a sostener un cambio de hábitos.
El trabajo examinó además el ahorro energético asociado a reducir la temperatura del agua. En una ducha de 45 litros, pasar de 40 °C a 15 °C permite ahorrar 1,3 kWh de energía. Glaser señala también que las personas tienden a permanecer menos tiempo bajo el agua fría, lo que reduce el consumo de agua.
Durante las 12 semanas del estudio, la reducción de emisiones fue de 15 kilogramos de CO2 por persona. No se sabe si los participantes siguieron duchándose con agua fría después ni si compensaron ese esfuerzo con otros hábitos que pudieran reducir o anular el beneficio ambiental.
La tesis doctoral de Glaser explora si los beneficios personales facilitan la adopción de conductas favorables al clima. Para quienes quieran probar, la psicóloga propone empezar poco a poco y ajustar la temperatura a lo que resulte tolerable cada día, en lugar de plantear el cambio como una renuncia completa al confort.
Fuente: Libertad Digital · leer el original
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