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Sociedad

Todos los Santos y el Día de Difuntos: qué se celebra el 1 y el 2 de noviembre

El festivo nacional del 1 de noviembre está dedicado a los santos conocidos y desconocidos. La jornada siguiente es la que la Iglesia reserva para la oración por los fallecidos, aunque las visitas a los cementerios vinculan ambas celebraciones.

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Publicado: · Contenido generado con IA

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Sendero de un cementerio español en otoño, con ramos de flores frescas junto a las sepulturas, árboles de hojas ocres y luz suave de la mañana, sin personas reconocibles ni inscripciones legibles.
Imagen ilustrativa generada con IA. No es una fotografía documental del hecho.

La celebración cristiana de Todos los Santos, este 1 de noviembre, honra tanto a quienes han sido reconocidos en los altares como a los santos anónimos. La Conferencia Episcopal Española explica que la festividad recuerda a los cristianos que, tras vivir conforme al Evangelio, participan de la vida eterna y son considerados modelos e intercesores para los creyentes.

Esa dedicación la distingue del Día de los Fieles Difuntos, que se celebra el 2 de noviembre y también recibe el nombre de Día de las Ánimas. En esta segunda jornada, la Iglesia invita a rezar por las almas de los fallecidos. Son, por tanto, dos conmemoraciones consecutivas con un sentido religioso diferente.

El origen de Todos los Santos está ligado a las celebraciones comunes en recuerdo de los mártires cristianos. Tras el Edicto de Milán, que legitimó el cristianismo en el Imperio romano en el año 313, estas fiestas fueron extendiéndose por distintos lugares, todavía sin una fecha unificada.

En Edesa, en la actual Turquía, la conmemoración tenía lugar el 13 de mayo. En Occidente también se celebraba el primer domingo después de Pentecostés. Fue en el año 837 cuando el papa Gregorio IV ordenó la observancia oficial de Todos los Santos cada 1 de noviembre y extendió la celebración a toda la Iglesia.

La fecha dedicada a los difuntos tiene otro recorrido histórico. En el siglo X, el monje benedictino san Odilón comenzó en Francia a celebrar misa cada 2 de noviembre para pedir por los fallecidos. A partir del siglo XVI, esa fecha fue adoptada por toda la Iglesia de rito latino.

En España, la costumbre de acudir a los cementerios y llevar flores a los difuntos forma parte de la celebración de Todos los Santos. A ella se suman tradiciones familiares y gastronómicas: en Canarias, los Finaos reúnen a las familias para recordar historias y anécdotas de los fallecidos; en Cataluña se celebra la Castanyada, y en Madrid son habituales los huesos de santo y los buñuelos de viento.

Fuente: elmundo.es · leer el original

Cómo se elaboró esta pieza

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