Paula Ortiz explora la necrópolis del Vaticano en ‘Petros Eni’, un documental encargado por Francisco
La directora, que se declara atea, aborda la historia de los restos atribuidos a san Pedro con un texto interpretado por Chris Pratt y una intervención final de León XIV.
Paula Ortiz lleva al cine la necrópolis situada bajo la basílica de San Pedro en Petros Eni. El documental combina un recorrido visual por el templo y sus cimientos con la reconstrucción de las excavaciones que condujeron al hallazgo de los restos que la Iglesia atribuye al apóstol.
El proyecto nació de un encargo del papa Francisco, según explica la cineasta. Su película Teresa, basada en La lengua en pedazos, de Juan Mayorga, había sido vista por el sínodo y propició el acercamiento. Ortiz sostiene que sus interlocutores conocían su ateísmo y buscaban una mirada guiada por la curiosidad y el conocimiento, no por la devoción.
La directora planteó inicialmente la película como una experiencia que permitiera al espectador sentirse dentro del Vaticano. Recuerda que rodar en la basílica vacía, de noche y en silencio le produjo una sensación de responsabilidad ante el trabajo artístico acumulado durante generaciones y ante quienes acuden allí a rezar.
Rodada con objetivos IMAX, la cinta desciende desde la cúpula hasta la ciudad funeraria romana sobre la que se levantó un primer templo en tiempos de Constantino. Aquella construcción fue demolida unos 1.200 años después para dar paso a la basílica actual. El recorrido visual se acompaña de un texto de Andrea Tornielli interpretado por el actor estadounidense Chris Pratt.
El título remite a una inscripción griega que señala la supuesta ubicación de los restos de Pedro. Una parte central del documental reconstruye la investigación arqueológica iniciada en 1939, cuando Pío XII encargó las excavaciones que localizaron la necrópolis.
La arqueóloga Margherita Guarducci descifró posteriormente el grafito. Después se descubrió un nicho oculto que contenía huesos de un hombre de unos 70 años, datados en el siglo I. En 1968, Pablo VI consideró acreditada con una probabilidad científica muy alta su identificación como restos del apóstol.
Ortiz distingue el valor de la religión de la posibilidad de demostrar históricamente sus relatos. A su juicio, esa correspondencia no modifica su significado para creyentes o ateos, aunque reconoce la importancia que la Iglesia concede a fundamentar la existencia de Pedro mediante la arqueología y la historia.
León XIV interviene en el tramo final de la película. El pontífice recurre a una reflexión de G. K. Chesterton sobre la debilidad humana como fundamento de la permanencia de la Iglesia.
Fuente: elmundo.es · leer el original
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