La transparencia electoral exige explicar también los pactos
La credibilidad de un programa electoral depende tanto de sus propuestas como de que el partido explique qué compromisos está dispuesto a negociar para gobernar. Ese criterio debe aplicarse al PSOE y a quienes aspiran a sustituirlo.
El PSOE vuelve a advertir de que la oposición prepara recortes que no presenta abiertamente a los electores. Es una acusación que exige concreción: qué medidas, sobre qué servicios y con qué consecuencias. Sin esa explicación, el debate se desplaza desde las propuestas que pueden examinarse hacia las intenciones que un partido atribuye a otro.
Pero la respuesta tampoco puede consistir en dar por desmentida cualquier advertencia socialista por los cambios de posición de Pedro Sánchez. Los antecedentes de quien acusa permiten evaluar su coherencia; no demuestran por sí solos que la política de su adversario sea acertada. Confundir ambas cuestiones facilita una campaña de reproches en la que nadie tiene que explicar su programa.
Los cambios de posición
La trayectoria de Sánchez sí plantea un problema distinto y sustancial. Su rechazo a gobernar con Podemos dio paso a un Gobierno de coalición. También pasó de rechazar la amnistía para los independentistas catalanes a impulsarla. Son decisiones que afectan a las alianzas de gobierno y al marco jurídico, no simples ajustes en la ejecución de una propuesta.
En un sistema parlamentario, negociar no es una anomalía ni todo cambio de criterio constituye un engaño. Convertir cada compromiso electoral en una prohibición absoluta de pactar haría muy difícil formar mayorías. Ahora bien, esa flexibilidad necesita una contrapartida: explicar qué circunstancias justifican el cambio, qué se obtiene con él y qué límites se mantienen.
Ahí debería situarse la exigencia ciudadana. Cuando un dirigente presenta una negativa como categórica, ofrece al elector una garantía para decidir su voto. Si después la retira, no basta con invocar la necesidad de gobernar. Debe defender el contenido de la nueva decisión y asumir el coste político de haber sostenido antes lo contrario.
El escrutinio de la oposición
La oposición merece idéntico escrutinio sobre sus compromisos de gasto, sus prioridades y sus posibles acuerdos. La alternativa a las advertencias sobre supuestos planes secretos no es confiar sin preguntas en otro partido. Es exigir a todos programas contrastables y condiciones de negociación comprensibles. Una campaña útil no elimina la incertidumbre, pero permite al ciudadano distinguir entre una promesa firme, una preferencia negociable y una acusación sin demostrar.
Fuente: Libertad Digital · leer el original
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