Lorenzo Silva recupera a Francisco de Vitoria en una novela sobre los límites del poder
Erguido hacia las estrellas, publicada por Destino, recorre la formación y el magisterio del pensador español coincidiendo con el quinto centenario de su acceso a la cátedra de Teología de Salamanca.
Lorenzo Silva dedica su nueva novela, Erguido hacia las estrellas, a la vida y el pensamiento de Francisco de Vitoria. El escritor propone acercar al lector contemporáneo a un intelectual cuya defensa de los límites del poder considera una herramienta frente al autoritarismo y el populismo actuales.
Silva explica que no ha planteado el libro como una biografía, un ensayo histórico ni un compendio doctrinal. Su propósito es narrativo: transmitir el aprendizaje y la emoción que le ha supuesto profundizar en Vitoria, sin adoptar las pretensiones de un especialista. Para reconstruir su trayectoria ha recurrido a biógrafos, estudiosos de la época, intérpretes de su teología y textos conservados mediante manuscritos de terceros, incluidos apuntes de sus alumnos.
La narración avanza desde la formación de Vitoria en el humanismo parisino hasta su actividad docente en Salamanca. Ese recorrido se sitúa en una Europa atravesada por el humanismo, las guerras de religión y la expansión hacia América, escenario de las discusiones sobre el derecho, la política y las relaciones entre los pueblos que abordó el teólogo.
El vínculo con el presente ocupa un lugar central en la explicación que Silva ofrece de su obra. A su juicio, los gobernantes autoritarios, los políticos populistas y los nuevos poderes tecnológicos amenazan la dignidad humana cuando subordinan las necesidades de las personas y eluden la responsabilidad y la rendición de cuentas.
Frente a ellos, el novelista reivindica la convicción de Vitoria de que el poder encuentra su fundamento en el bien común —y el eclesiástico, en la salvación de las almas— y debe reconocer límites por su propia naturaleza. Es Silva quien interpreta esa doctrina como una barrera vigente frente a los abusos.
El escritor también destaca la dedicación de Vitoria al estudio y a la enseñanza. Le interesa esa concepción del conocimiento como perfeccionamiento personal y servicio, frente a una dependencia de pensamientos ajenos que considera creciente.
La publicación coincide con el quinto centenario de la obtención por Vitoria de la cátedra de Teología de la Universidad de Salamanca. Sus discípulos prolongaron su legado en la Escuela de Salamanca.
Fuente: Libertad Digital · leer el original
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