Las estimaciones dejan a Netanyahu y Eisenkot sin mayoría y abren una negociación de pactos en Israel
Los partidos árabes israelíes se perfilan como posibles apoyos del bloque centrista. Si ningún candidato consigue formar Gobierno, el país deberá celebrar nuevas elecciones.
Las estimaciones electorales sitúan tanto al bloque del centrista Gadi Eisenkot como al de derecha y extrema derecha encabezado por Benjamin Netanyahu en 51 escaños. Ambos quedan lejos de los 61 diputados necesarios para alcanzar la mayoría absoluta en una Knéset de 120 miembros, a la espera de la proclamación oficial de los resultados en los próximos días.
El siguiente paso corresponde al presidente israelí, Isaac Herzog, que encargará formar Gobierno al candidato que considere mejor situado para reunir al menos 61 apoyos. El designado dispondrá, en principio, de 28 días para negociar una coalición, con la posibilidad de obtener una prórroga de otros 14.
Eisenkot cuenta con una vía para ampliar sus apoyos: los partidos árabes israelíes. Raam, liderado por Mansour Abbas, ha expresado su disposición a trabajar con su bloque. Para Netanyahu, en cambio, no aparece una opción clara de sumar más diputados después de que algunos pequeños partidos de derecha no alcanzaran el umbral electoral para entrar en el Parlamento.
La alternativa a una coalición mayoritaria sería un Gobierno en minoría sostenido por apoyos puntuales. En ese supuesto, las dos listas árabes israelíes podrían resultar decisivas. Además de la disposición de Raam a colaborar con Eisenkot, la Lista Unificada ha ofrecido respaldo parlamentario a una coalición que aparte a Netanyahu del poder.
Ese camino choca con las posiciones mantenidas durante la campaña. Eisenkot guardó distancia respecto a las formaciones árabes, y las principales figuras de su bloque se mostraron reacias a pactar con ellas por la hostilidad de parte del electorado. Netanyahu, por su parte, presentó esa posible cooperación como una amenaza para el Estado de Israel.
Otra salida sería un acuerdo de unidad entre partidos sionistas que excluyera a las formaciones árabes y ultrarreligiosas. La opción encontraría resistencias en ambos bloques, especialmente entre una oposición que planteó las elecciones como un referéndum sobre la continuidad del primer ministro.
Existe un precedente reciente de reparto del poder: en 2020, Netanyahu y el centrista Benny Gantz pactaron una coalición después de tres elecciones en menos de un año. El acuerdo preveía una rotación en la jefatura del Gobierno, pero la alianza se rompió al cabo de un año sin que llegara a producirse el relevo.
Si ningún candidato logra formar Gobierno, Israel deberá volver a las urnas. El país ya celebró cuatro elecciones entre abril de 2019 y marzo de 2021 por la falta de una coalición duradera. Netanyahu continuaría como primer ministro mientras se define el nuevo Ejecutivo.
Fuente: elmundo.es · leer el original
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