Laila Ripoll sitúa en el siglo XIX El caballero de Olmedo y conserva su mundo sobrenatural
El montaje de la obra de Lope de Vega puede verse en el Teatro de la Comedia hasta el 22 de noviembre. La directora refuerza la historia de amor y los presagios que acompañan al protagonista, elementos que vincula con el Romanticismo.
Laila Ripoll, responsable de la versión y la dirección de El caballero de Olmedo, ha trasladado la acción a comienzos del siglo XIX sin prescindir de la brujería, las apariciones ni la fatalidad. Con esta propuesta, estrenada en julio en el Festival de Teatro Clásico de Almagro, el Teatro de la Comedia abre su temporada con Lope de Vega, como hizo la anterior con Fuenteovejuna.
La elección de época responde a su lectura del texto. Ripoll considera que la combinación de amor, misterio, peligro y fuerzas sobrenaturales anticipa los elementos que después caracterizarían al Romanticismo. Su intención, explicó en una entrevista radiofónica, es mantener la fidelidad a la historia que quiso contar Lope y dar especial peso a la relación sentimental.
La dimensión sobrenatural
La tragedia conduce a don Alonso a morir a espada en el camino de Medina del Campo a Olmedo por los celos de don Rodrigo. El desenlace está anunciado por la copla tradicional que Lope incorporó a la obra y por los malos presagios que acompañan al caballero. Ripoll destaca que la muerte aparece desde las primeras intervenciones del protagonista y vuelve en el sueño premonitorio que relata a su criado Tello.
Ese conocimiento del peligro no convierte a don Alonso en un héroe invulnerable. La directora lo interpreta como un personaje lleno de miedo cuya valentía consiste precisamente en enfrentarse a él. Para Ripoll, esa fragilidad lo acerca a un héroe moderno y a otros personajes de Lope, reconocibles por sus temores y contradicciones.
El componente sobrenatural es otro de los ejes del montaje. Frente a versiones que lo han eliminado por considerarlo anticuado, Ripoll sostiene que la bruja, la sombra y el aparecido contribuyen a la modernidad de la obra. Su propuesta conserva ese mundo mágico como parte de la fatalidad que rodea al protagonista.
La respuesta del público joven
La directora destaca también la respuesta de los espectadores jóvenes. Según su experiencia en estas funciones, se emocionan con la historia y se identifican no solo con los protagonistas amorosos, sino también con don Rodrigo. Ripoll atribuye esa conexión con el asesino al sufrimiento del personaje por no ser correspondido.
Los ajustes del montaje
El traslado desde el Teatro Adolfo Marsillach de Almagro al Teatro de la Comedia exigió nuevos ensayos y ajustes. Ripoll explicó que el espacio del festival tiene mayor distancia respecto al público y requiere amplificación para los actores, mientras que la sala madrileña permite trabajar con una mayor cercanía. La directora asegura que la acogida está siendo favorable y que el montaje sigue la trayectoria de Fuenteovejuna, con la que, según afirmó, se batieron récords de taquilla.
Fuente: Libertad Digital · leer el original
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