La Armada debe medir el valor de su dron anfibio por el apoyo que aporte al infante
La compra de un vehículo no tripulado solo será una buena inversión si convierte sus prestaciones técnicas en apoyo efectivo a la Infantería de Marina. Los dos millones de euros presupuestados para una unidad exigen evaluar utilidad, no celebrar únicamente la incorporación de tecnología.
La Jefatura de Apoyo Logístico de la Armada ha publicado una licitación para adquirir un vehículo terrestre anfibio no tripulado que acompañe a los infantes de marina en combate. La apuesta tiene una lógica operativa: la guerra de Ucrania ha extendido el empleo de sistemas no tripulados más allá del ámbito aéreo, también sobre tierra y en el mar. Pero esa experiencia debe servir para orientar necesidades, no para convertir cualquier adquisición de un dron en un avance por definición.
El pliego contiene exigencias concretas. Establece una carga útil inicial de referencia de mil kilos, con mejoras puntuables, y toma como base una velocidad terrestre de 30 kilómetros por hora. Son parámetros relevantes para un vehículo de apoyo logístico: su interés reside en lo que pueda transportar y en su capacidad para acompañar a la fuerza, no simplemente en circular sin conductor.
También limita sus dimensiones a 6,5 metros de largo, 2,55 de ancho y 3,5 de alto para permitir el transporte por carretera. Esa condición recuerda algo esencial en una adquisición militar: un equipo no funciona de manera aislada. Debe poder desplazarse hasta donde se necesita e integrarse en la organización que va a utilizarlo.
La movilidad anfibia
La movilidad anfibia añade otras exigencias: transmisión eléctrica independiente en cada rueda, frenos hidráulicos, elementos hinchables desplegables para flotar y una pala que sirva tanto para remover obstáculos como para actuar de rompeolas. La evaluación debería comprobar el funcionamiento conjunto de esas prestaciones en las condiciones de empleo previstas. Cumplir cada requisito por separado no equivale necesariamente a ofrecer una herramienta eficaz.
El guiado autónomo y el seguimiento automatizado de convoyes merecen el mismo criterio. Su valor estará en facilitar el trabajo de los infantes, no en añadir funciones que requieran más atención de la que ahorran. Esa debe ser una pregunta central durante las pruebas.
La evaluación de resultados
Para el contribuyente, los dos millones presupuestados representan recursos públicos cuya justificación debe vincularse a resultados verificables. Modernizar la defensa y exigir rigor al gasto son objetivos complementarios. La mejor defensa de esta inversión será demostrar que el vehículo aporta una capacidad útil y reproducible, antes de tomarlo como modelo para futuras compras.
Fuente: Libertad Digital · leer el original
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