Fernando Eimbcke estrena en España «Moscas», una convivencia entre el dolor y el humor de Chaplin
El director mexicano toma «El chico» como referencia para una historia sobre una mujer cuya rutina cambia al descubrir que su inquilino esconde a su hijo en la habitación alquilada.
Fernando Eimbcke ha estrenado en España Moscas, un largometraje que aborda la soledad y el sufrimiento a través de una convivencia inesperada. El cineasta explica que recurrió a El chico, de Charlie Chaplin, para trabajar el equilibrio entre comedia y drama en el guion, escrito junto a Vanessa Garnica.
La protagonista, Olga, alquila una habitación de su casa a un hombre cuya mujer está ingresada en un hospital cercano. El acuerdo altera su vida cuando descubre que el inquilino mantiene escondido allí a su hijo pequeño. La presencia del niño rompe su rutina y la enfrenta a una relación afectiva que no había previsto.
Para Eimbcke, el humor permite acercarse al dolor con respeto y construir personajes verosímiles. Su propósito es reflejar una experiencia en la que lo trágico y lo cómico no aparecen por separado. El director considera que esa combinación permite que la historia conecte con espectadores de distintas culturas, más allá de las expresiones mexicanas de sus personajes.
La fantasía ocupa también un lugar en el relato: el padre recurre a ella para proteger al pequeño y ayudarlo a asimilar la situación de su madre. Eimbcke relaciona ese recurso con la influencia que ejerció sobre él El laberinto del fauno, de Guillermo del Toro.
Trabajar con el menor modificó la forma de rodar. Frente a los largos planos secuencia de proyectos anteriores como Temporada de patos, el director optó por fragmentar los planos. Según explica, esa decisión amplió las posibilidades de ritmo y construcción de las escenas durante el montaje, a cargo de Salvador Reyes.
El director de casting, Marco Aguilar, escogió al joven Bastian después de evaluar a numerosos candidatos. Eimbcke recuerda que, durante una prueba, el niño se negó a devolver un objeto porque consideraba que le pertenecía al haberlo encontrado. El realizador valoró esa rebeldía y subraya que el rodaje con menores exige una planificación abierta a lo imprevisto.
La fotografía en blanco y negro fue una elección acordada con María Secco para dar protagonismo a los gestos, las miradas y la inocencia infantil frente a la rigidez del entorno hospitalario. La película, una coproducción con España, ha sido preseleccionada por la Academia mexicana para optar a una nominación en los Premios Goya.
Fuente: Libertad Digital · leer el original
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