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Cultura

Fernando Ballano documenta 323 fusilamientos de legionarios de la Bandera Palafox a manos de falangistas

El historiador reconstruye en Los legionarios rojos la matanza de una unidad reclutada mayoritariamente entre militantes de UGT y CNT que buscaban protección en el bando sublevado. Su investigación identifica otros tres casos dudosos.

eldiarioLIBERAL

Publicado: · Contenido generado con IA

Fecha original:

Mesa de consulta de un archivo histórico con expedientes envejecidos, carpetas de cartón y un mapa de Aragón desplegado, luz natural lateral, sin personas ni textos legibles.
Imagen ilustrativa generada con IA. No es una fotografía documental del hecho.

El historiador Fernando Ballano ha localizado en los archivos 323 registros de asesinatos de integrantes de la Bandera Palafox, fusilados por falangistas en octubre de 1936 junto a la Academia General Militar de Zaragoza. Su libro Los legionarios rojos. La rebelión del Tercio Sanjurjo (Aragón 1936), publicado por KDP, reconstruye las ejecuciones y el reclutamiento de aquellos hombres, muchos de ellos izquierdistas alistados para escapar de la represión.

La investigación contrasta 19 versiones de los hechos que habían circulado en libros de historia local y blogs, con balances que iban de diez a 800 fusilados. Frente a esas cifras, Ballano ha revisado los expedientes individualmente y distingue los 323 casos documentados de otros tres cuya identificación considera dudosa.

La Bandera Palafox fue la segunda unidad del Tercio Legión General Sanjurjo, una milicia creada en Zaragoza por el comandante José Peñarredonda, legionario retirado que se incorporó a la sublevación. Su proyecto preveía reunir tres banderas de 500 combatientes cada una, bajo los códigos de la Legión y a las órdenes de la dirección de milicias.

Los llamamientos al alistamiento ofrecían dejar atrás la vida anterior de los reclutas. Según explica Ballano, esa promesa atrajo a personas de izquierdas que habían quedado en territorio controlado por los sublevados y buscaban evitar represalias. El historiador señala que también hubo amenazas para obligar a elegir entre incorporarse al tercio o exponerse a la muerte.

La Palafox se nutrió casi exclusivamente de militantes de UGT y CNT. De la localidad navarra de Sartaguda salieron 108 hombres: 30 fueron considerados no aptos y 78 se incorporaron como legionarios. Durante septiembre recibieron instrucción en San Gregorio, junto a compañeros procedentes principalmente de Aragón, Álava, La Rioja y Soria.

A finales de ese mes, los mandos enviaron la unidad a Almudévar, en Huesca, para atacar las posiciones enemigas en Tardienta y Santa Quiteria. Antes de entrar en combate desertaron dos o quizá tres legionarios. Los partes de guerra del Gobierno de Madrid difundieron después que 400 integrantes se habían rebelado y pasado al Ejército Popular Republicano, una información que no se correspondía con lo ocurrido.

El 1 de octubre, los mandos desarmaron a los soldados y los devolvieron a Zaragoza. Las ejecuciones se produjeron entre el 2 y el 9 de octubre. Ballano sostiene, apoyándose en testimonios de supervivientes, que existió una rebelión y que una filtración a los oficiales desencadenó la decisión, no una mera reacción a las noticias difundidas desde la zona republicana.

Según la reconstrucción del historiador, Peñarredonda se negó a que sus tropas ejecutaran a los condenados y fueron falangistas quienes realizaron los fusilamientos, en tandas de veinte. Los dos capellanes también renunciaron a sus puestos.

Fuente: elmundo.es · leer el original

Cómo se elaboró esta pieza

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