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Opinión

Exigir cuentas a Puente no equivale a declararlo culpable

La gestión del transporte merece un escrutinio exigente. Precisamente por eso, la crítica pierde fuerza cuando convierte la responsabilidad política en una condena penal anticipada.

eldiarioLIBERAL

Publicado: · Contenido generado con IA

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Interior de una estación ferroviaria española, con vías visibles al fondo y un banco vacío en primer plano, luz natural y ambiente cotidiano, sin personas reconocibles.
Imagen ilustrativa generada con IA. No es una fotografía documental del hecho.

A Óscar Puente hay que exigirle cuentas por la gestión de Transportes, no atribuirle de antemano una culpabilidad penal. Esa distinción no protege al ministro del escrutinio: protege el derecho de los ciudadanos a obtener explicaciones útiles, en lugar de asistir a otro intercambio de descalificaciones.

Julián Quirós sostiene que el deterioro de las infraestructuras y los accidentes ferroviarios responden al desvío de recursos hacia otros destinos y a la desatención de los responsables del ministerio. También acusa a Puente de dedicar su actividad a las confrontaciones en redes sociales y plantea la posibilidad de que termine encarcelado. Son reproches de naturaleza distinta y no conviene fundirlos en una única sentencia.

La responsabilidad política obliga a responder por las prioridades, la administración del presupuesto y el funcionamiento de los servicios. No necesita esperar a una condena judicial. Un ministro puede merecer una crítica severa por su gestión sin haber cometido un delito; presentar la cárcel como desenlace de esa crítica confunde los criterios con los que debe juzgarse cada conducta.

También importa distinguir entre denunciar una mala asignación del dinero público y establecer la causa de un accidente. La primera cuestión exige examinar decisiones presupuestarias; la segunda, determinar qué ocurrió y qué responsabilidades concretas existen. La gravedad de las muertes exige más rigor en esa separación, no menos.

Para el ciudadano, la cuestión decisiva no es quién vence en una disputa personal, sino cómo se emplean los recursos destinados al transporte y quién responde por los fallos. El reproche sobre la actividad del ministro en redes resulta pertinente como exigencia de dedicación al cargo, pero no sustituye el examen de su gestión.

Una oposición exigente al poder debe reclamar rendición de cuentas sin rebajar las garantías que exigiría para cualquier otro ciudadano. La crítica más sólida a Puente será la que permita identificar decisiones y responsabilidades, no la que anticipe el castigo más contundente.

Fuente: abc.es · leer el original

Cómo se elaboró esta pieza

Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa. Este artículo es una pieza de opinión.

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