El viaje de 'Ulises' más allá de la pantalla
La vida de una película no depende solo de su perfección formal: también cuenta su capacidad para atravesar lenguas, países y generaciones. El 'Ulises' de Mario Camerini permite pensar en esa dimensión del cine que una valoración puramente técnica deja fuera.
Ramón Palomar recuerda una sesión del cine Lux de Tánger, en los años setenta, a la que acudió con su padre. Dos españoles vieron una producción italiana, protagonizada por el estadounidense Kirk Douglas y doblada al francés. La combinación importa: aquella experiencia cultural no pertenecía exclusivamente a ninguno de esos países. Surgía precisamente de la posibilidad de que una película circulara entre ellos.
Hay una enseñanza en ese itinerario. La procedencia de una obra no determina quién puede disfrutarla ni apropiársela sentimentalmente. Tampoco la lengua de una proyección agota su significado. En aquella sala, una aventura cinematográfica ofrecía un punto de encuentro entre tradiciones y espectadores distintos, sin exigirles una identidad compartida de antemano.
Eso no convierte la emoción en un certificado de calidad. Al recuperar la película en una plataforma, Palomar juzga con dureza sus pelucas, decorados y doblaje, aunque destaca la energía de Douglas. Ambas apreciaciones pueden convivir. Conservar un recuerdo valioso no obliga a defender cada decisión artística de la obra que lo hizo posible.
La escena en la que Ulises pisa las uvas para preparar el vino con el que vencerá al cíclope sirve al articulista para destacar la intensidad del protagonista. Permite plantear otra distinción: una interpretación puede ser el principal atractivo de una película sin corregir necesariamente sus restantes defectos. El interés de una obra no siempre está repartido de manera uniforme.
También cambia el modo de acceso. La reposición en una sala y la disponibilidad en una plataforma cumplen, en este caso, una función semejante: devolver al espectador una película de otra época. Ampliar ese acceso tiene valor cultural, aunque ninguna pantalla pueda reproducir las circunstancias personales de la primera sesión.
Por eso conviene separar conservación y veneración. Mantener una obra al alcance del público permite disfrutarla, discutirla y revisar el juicio sobre ella. El Lux ofreció aquel 'Ulises' como reposición; décadas después, Palomar volvió a verlo completo en una plataforma.
Fuente: abc.es · leer el original
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