El jefe de Audi presenta con Trump una fábrica de 4.000 millones aún pendiente de aprobación
La aparición de Gernot Döllner en un mitin republicano provoca críticas políticas y sindicales en Alemania. Audi niega una intención partidista y defiende el interés empresarial del proyecto estadounidense.
El consejero delegado de Audi, Gernot Döllner, subió el sábado al escenario de un mitin de Donald Trump en Perry, Georgia, para presentar una inversión de unos 4.000 millones de dólares en la primera fábrica de la marca en Estados Unidos. El proyecto prevé unos 4.500 empleos y capacidad para producir 200.000 vehículos al año, pero todavía necesita la aprobación del consejo de supervisión de Volkswagen, matriz de Audi.
Trump anunció el proyecto y llamó después al directivo, que agradeció su apoyo. El presidente presentó la futura planta como un resultado de su presión arancelaria para atraer inversiones y empleo a Estados Unidos, en plena campaña para las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
La participación de Döllner ha recibido reproches tanto del SPD como de la CDU. La portavoz de Transportes del grupo parlamentario socialdemócrata, Isabel Cademartori, le acusó de ayudar electoralmente a Trump mientras las plantillas alemanas afrontan incertidumbre. Dennis Radtke, presidente de la organización de trabajadores de la CDU, distinguió entre la legitimidad de invertir en el extranjero y la participación en un acto electoral, y exigió explicaciones a Volkswagen sobre sus normas éticas.
La presidenta del comité de empresa del grupo, Daniela Cavallo, denunció que Döllner participara activamente en la campaña después de un discurso de Trump que ella describió como racista, sexista, xenófobo, tránsfobo y contrario a la democracia. Christiane Benner, presidenta de IG Metall y vicepresidenta del consejo de supervisión de Volkswagen, sostuvo además que el directivo había vulnerado el compromiso de neutralidad política de la compañía.
Las directrices internas restringen los actos públicos con partidos o candidatos durante los tres meses anteriores a unas elecciones. Döllner había firmado ese código, publicado en abril. Una fuente conocedora del asunto sostiene, sin embargo, que la dirección de Audi autorizó previamente una excepción para su participación.
Para los trabajadores alemanes, el anuncio coincide con un ajuste ya pactado: Audi acordó en marzo de 2025 suprimir hasta 7.500 puestos en áreas no directamente productivas en Alemania hasta 2029. Ese acuerdo también incluía inversiones de 8.000 millones de euros en los centros alemanes y garantías frente a despidos forzosos hasta finales de 2033.
El ministro presidente de Baja Sajonia y miembro del consejo de supervisión de Volkswagen, Olaf Lies, cuestionó que una inversión de esa magnitud se anunciara en un acto electoral. Reclamó conocer todas sus condiciones y pidió la misma determinación para asegurar el futuro de las fábricas alemanas.
Döllner defendió ante la plantilla que él y el responsable de Producción, Gerd Walker, aceptaron la invitación exclusivamente en interés de la empresa. Reconoció que el marco del anuncio se había interpretado como una señal política. Audi afirmó que aprovechó una oportunidad concreta para avanzar en una inversión a largo plazo y negó que su participación expresara una posición partidista.
El presidente de Volkswagen, Oliver Blume, respaldó la estrategia de crecimiento en Norteamérica, aunque no se pronunció sobre el mitin. Cavallo también admitió que producir en Estados Unidos puede tener sentido por el tamaño del mercado y el coste de los aranceles, pero condicionó el apoyo de los trabajadores a conocer las consecuencias para el resto de las plantas, especialmente las alemanas.
Fuente: elmundo.es · leer el original
Cómo se elaboró esta pieza
Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa.
Nuestro métodoComentarios (0)
Cargando comentarios…
