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El endocrino Fernández Collazo advierte del riesgo de muerte súbita al usar testosterona para ganar músculo

El especialista de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición alerta también de que el consumo sin control puede comprometer la producción hormonal propia y provocar problemas sexuales.

eldiarioLIBERAL

Publicado: · Contenido generado con IA

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Una persona a punto de levantar la barra en el gimnasio.
Una persona a punto de levantar la barra en el gimnasio. Unsplash/Victor Freitas. Fotografía de contexto. Fecha de toma no facilitada por la fuente.

Pablo Fernández Collazo, miembro de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), ha advertido de que recurrir a la testosterona para muscularse rápidamente aumenta el riesgo de muerte súbita. El endocrinólogo distingue entre los beneficios del ejercicio y los peligros de utilizar esta hormona sin control médico para acelerar el desarrollo muscular.

Según explicó, la muerte súbita no es la consecuencia más frecuente, pero sí la más grave. Entre los efectos que observa con mayor habitualidad figuran la alopecia y el acné severo. Su advertencia abarca también daños hormonales que pueden prolongarse durante décadas.

Fernández Collazo sostuvo que, en la mayoría de los casos de estos consumos sin supervisión, el organismo pierde la capacidad de producir andrógenos por sí mismo. Esa alteración, señaló, puede obligar a mantener medicación durante la vejez para cubrir las necesidades hormonales de la persona.

El especialista situó los problemas sexuales entre las principales consecuencias del consumo habitual a determinadas dosis, frente a la creencia de que la testosterona mejora siempre el rendimiento sexual. Según indicó, es común que los afectados terminen recurriendo a fármacos para conseguir erecciones.

Describió una pauta de consumo en la que los usuarios alternan periodos de administración con pausas para intentar recuperar el funcionamiento de su eje hormonal. Durante esas interrupciones, explicó, los niveles hormonales quedan muy bajos mientras el organismo intenta reactivarse, lo que favorece la aparición de disfunciones sexuales. El miedo y la frustración pueden contribuir a cronificarlas.

Las dosis muy altas también pueden alterar el estado de ánimo. Fernández Collazo mencionó irascibilidad, agresividad y un exceso de competitividad, aunque matizó que la respuesta varía según el paciente. Por ese motivo, señaló, los médicos vigilan la salud mental incluso cuando prescriben dosis clínicas.

El endocrinólogo vinculó el consumo a los modelos físicos difundidos en redes sociales y en el culturismo. Afirmó que en consulta atiende a pacientes que aceptan el riesgo de morir antes a cambio de los resultados musculares que buscan.

Fuente: Libertad Digital · leer el original

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