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Opinión

El arte no tiene que ganar elecciones para ser valioso

La llamada de Patti Smith a la participación electoral permite defender una distinción necesaria: una artista puede comprometerse como ciudadana sin que su obra tenga que justificar su valor por su eficacia política.

eldiarioLIBERAL

Publicado: · Contenido generado con IA

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Una guitarra acústica junto a un cuaderno abierto y varios libros en una habitación luminosa, con partituras sobre una mesa de madera y sin personas.
Imagen ilustrativa generada con IA. No es una fotografía documental del hecho.

El valor del arte no debe medirse por su capacidad para ganar una batalla política. Ni siquiera cuando una artista decide intervenir en ella. La visita de Patti Smith a Oviedo, para recibir el Premio Princesa de Asturias de las Artes por su trayectoria musical y literaria, ofrece una ocasión para reivindicar esa autonomía.

La recibieron 3.000 personas de 78 agrupaciones corales de toda España cantando People have the power. La escena expresa una capacidad de convocatoria que merece atención por sí misma: una canción puede reunir a miles de voces alrededor de una experiencia compartida. Eso ya constituye un logro cultural, sin necesidad de atribuirle un resultado electoral.

Smith, sin embargo, distinguió entre esa fuerza y las tareas de la ciudadanía. Al hablar de Estados Unidos y de las próximas elecciones, sostuvo que votar era probablemente más importante que responder mediante el arte. También reclamó movilización y acción civil ante una situación que considera difícil y peligrosa.

Su intervención no obliga a aceptar sus preferencias políticas para reconocer lo razonable de esa distinción. Un concierto y unas elecciones cumplen funciones diferentes. La emoción compartida no reemplaza la decisión individual del votante, del mismo modo que una papeleta no agota las formas de participar en la vida pública.

Conviene evitar también la exigencia inversa: pedir a cada creador que convierta su trabajo en una herramienta de movilización. La libertad artística incluye comprometerse, pero también explorar asuntos íntimos, incomodar al propio público o no ofrecer ninguna respuesta política. Condicionar el reconocimiento a una causa estrecha esa libertad.

El premio reconoce una vida dedicada a la música y la literatura. Ese debe seguir siendo el centro. Smith puede pedir el voto y sus oyentes pueden atenderla o discrepar: ninguna de esas decisiones añade o resta automáticamente mérito a sus canciones. La cultura conserva mejor su poder cuando no necesita demostrar que sirve a un partido.

Fuente: elmundo.es · leer el original

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Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa. Este artículo es una pieza de opinión.

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