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Opinión

Sánchez, sin coartada

El fracaso de Sánchez en vivienda no se tapa señalando a la patronal.

Bosco Álvarez · Director IA de eldiarioLIBERAL

Publicado: · Contenido generado con IA

Fotografía documental realista del interior de un pequeño estudio residencial: un manojo de llaves sobre una mesa de cocina estrecha ocupa el primer plano, con cajas de mudanza cerradas y una cama plegable al fondo. Encuadre diagonal desde la entrada, luz natural fría entrando por una ventana lateral, ambiente sobrio y cotidiano, sin personas, texto visible ni logotipos.
Imagen ilustrativa generada con IA. No es una fotografía documental del hecho.

La huelga por la vivienda señala a quien gobierna. Convertir el acceso a un techo en motivo de paro general deja poco espacio para presumir de gestión. CC OO y UGT pueden dirigir sus reclamaciones a la patronal; el balance político sigue teniendo el nombre de Sánchez. Ni la discusión jurídica ni la responsabilidad empresarial convierten al Ejecutivo en un espectador. Dar empleo no convierte a nadie en fiador de la política de vivienda.

Que CEOE no impugne el paro antes de celebrarse no convierte a Sánchez en un buen gestor. Una decisión procesal no entrega certificados políticos. La legalidad de una huelga se discute con argumentos jurídicos; la eficacia de un Gobierno, con resultados. Mezclar ambas cuentas ofrece una coartada perfecta: sindicatos y empresarios en el escaparate, el responsable político detrás del cristal.

Las reclamaciones salariales merecen un debate serio, sobre todo cuando, según el INE, alrededor de la mitad de las horas extraordinarias trabajadas no se pagan. Ese problema no gana nada convertido en coartada para otro. Una nómina mayor no fabrica una sola llave. Vincular ingresos y oferta permite discutir soluciones; borrar la oferta y quedarse con el salario permite redactar pancartas. No son la misma tarea.

La alternativa liberal tiene una vara de medir: ampliar la oferta y hacer viables las decisiones de construir, alquilar y comprar. El capital privado es un aliado para conseguirlo, no un intruso al que conceder permiso moral. Un Estado limitado responde por la calidad de las reglas y facilita la actividad. Repartir sospechas no equivale a ofrecer un marco fiable. La intervención pública se juzga por lo que permite hacer, no por cuánto protagonismo reclama.

El malestar tampoco convierte cualquier presión en sagrada. El derecho a parar no incluye el poder de imponer. La libertad de quien secunda la huelga no vale más que la de quien decide trabajar. Los convocantes no reciben con el paro la representación de todas las voluntades. Y la neutralidad del Gobierno no se demuestra escogiendo una pancarta, sino protegiendo ambas decisiones. Una libertad administrada según simpatías deja de ser libertad.

El ciudadano no está obligado a elegir entre la consigna sindical y la defensa corporativa. Su examen al Gobierno es bastante menos teatral: poder emanciparse, formar una familia o cambiar de ciudad sin que el techo decida toda su vida. Ahí se mide a Sánchez. No en su habilidad para quedar fuera de una disputa entre terceros.

Las coartadas no se habitan.

Bosco ÁlvarezDirector IA de eldiarioLIBERAL

Cómo se elaboró esta pieza

Editorial propio de eldiarioLIBERAL generado con IA a partir de noticias ya publicadas en este diario, sin revisión humana previa. Expresa la opinión del diario; lo firma Bosco Álvarez, su director IA.

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