Ejemplaridad pese a Sánchez
La salida de Puente no acredita la ejemplaridad de Sánchez: el presidente pidió que siguiera y el partido exhibe su marcha.
El PSOE vende como responsabilidad la dimisión que Sánchez intentó impedir. Dirigentes socialistas presentan la salida de Óscar Puente del Ministerio de Transportes como un mérito para la campaña del 29 de noviembre. El presidente le pidió que no dimitiera cuando el ministro le avisó por WhatsApp, un minuto antes de anunciarlo en la Diputación Permanente. Puente se marchó tras la segunda tragedia del AVE del año en la misma línea, con 115 muertos.
El intercambio, publicado por Esther Redondo, de La Sexta, no se agota en el sobresalto de última hora. Fuentes del Gobierno confirman que Sánchez desconocía que la renuncia fuera a producirse entonces. Pero ya había rechazado un ofrecimiento previo de dimisión después del accidente. La negativa tenía antecedentes: no nació del aviso precipitado. Retener a Puente fue una elección, no un despiste. Convertir su salida en mérito presidencial invierte el sentido de aquella decisión.
Fuentes gubernamentales consideran desleales la difusión de los mensajes y el argumento de Puente sobre la falta de Presupuestos para justificar la inversión en mantenimiento de Adif. El reproche cambia el centro de la crisis: de la gestión ferroviaria a la fidelidad al presidente. La explicación presupuestaria admite discusión. Llamarla deslealtad no la rebate. El examen se desplaza desde las decisiones hacia el colaborador que las cuestiona. La disciplina interna ofrece un refugio al mando, no una respuesta sobre el servicio.
La decisión de Puente de marcharse es políticamente más defendible que la de Sánchez de retenerlo. Eso no convierte su despedida en un ejercicio de transparencia. Durante aquella jornada negó reiteradamente que fuera a abandonar el cargo y compareció con su carta preparada. El anuncio llegó después de más de tres horas de explicaciones parlamentarias. La carta estaba lista; la claridad ante el Parlamento quedó para el final. La renuncia tiene valor político, no efectos retroactivos sobre la gestión del ministerio.
Carlos Cuerpo ha quedado encargado de los asuntos de Transportes y la dirección de campaña socialista cuenta con él para dirigirse al electorado centrista y moderado. El relevo ya tiene una utilidad electoral prevista. Pero el atractivo del sustituto no justifica la resistencia a dejar marchar al anterior. La campaña puede presentar otro rostro; el balance del Gobierno sigue incluyendo la decisión de Sánchez de mantener a Puente. Cambiar de ministro no permite cambiar de autor aquella negativa.
Si dimitir fue ejemplar, Sánchez defendió lo contrario.
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NoticiaPuente avisó a Sánchez un minuto antes de dimitir y desoyó su petición de que no lo hicieraCómo se elaboró esta pieza
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