Christina Koch pide compartir el Princesa de Asturias de la Concordia con quienes hicieron suya Artemis II
La astronauta defendió en Oviedo la dimensión universal de la exploración espacial y llamó a trasladar a la vida cotidiana la unión que, según relató, despertó la misión alrededor de la Luna.
Christina Koch aceptó este 23 de octubre el reconocimiento del Premio Princesa de Asturias de la Concordia con una petición: que lo compartieran todas las personas que habían acogido la misión Artemis II como propia. En su discurso en Oviedo, la astronauta se comprometió a encarnar los valores de integridad y unidad y sostuvo que el galardón pertenecía a todos.
Para explicar esa convicción, Koch recordó su primera visita a España, cuando acababa de graduarse y trabajaba como ingeniera de la NASA. Había viajado para ver a su hermana, que estudiaba aquí, y se enteró por el titular de un periódico de la muerte de la tripulación del transbordador Columbia.
La astronauta relató que lloró en plena calle y que, inicialmente, quiso creer que había entendido mal la noticia. Aquella experiencia le hizo comprender, según explicó, que sus referentes eran también los de muchas otras personas y que las repercusiones de los vuelos espaciales tripulados trascendían las fronteras del país que lanzaba el cohete.
Diez años después recibió la llamada que le ofrecía formar parte de una tripulación espacial. Koch vinculó aquella vivencia en España con los valores que posteriormente adoptaron los integrantes de Artemis II: concebir el viaje como una misión de todos y para todos, una idea que incorporaron a su emblema y a sus encuentros con otras personas.
Otro de los recuerdos del discurso fue una videollamada con su marido durante el viaje, a unos cuatrocientos mil kilómetros de distancia. Según contó, él le transmitió que la misión estaba acercando a personas de distintas procedencias, ideas políticas y situaciones económicas. Koch explicó que esa era precisamente la aspiración de la tripulación.
La astronauta pidió no esperar a otro viaje lunar para tratar a los demás como compañeros de tripulación. Cerró su intervención agradeciendo a España dos experiencias: el reconocimiento recibido en Oviedo y la preocupación por otros seres humanos que había encontrado durante aquella primera visita.
Fuente: abc.es · leer el original
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