Australia equipará sus submarinos autónomos Ghost Shark para desplegar minas y lanzar drones de ataque
El ministro de Industria de Defensa, Pat Conroy, ha anunciado la ampliación de las capacidades de los Ghost Shark, que también transportarán suministros para fuerzas especiales. Canberra busca realizar misiones de reconocimiento, ataque y apoyo logístico sin exponer a tripulaciones.
Conroy presentó las nuevas funciones en las instalaciones de Anduril Australia en Sídney. La ampliación convertirá estos vehículos submarinos no tripulados en plataformas capaces de combinar la guerra de minas con ataques aéreos y entregas de material cerca de costas hostiles.
Las capacidades previstas incluyen el transporte de hasta 12 minas navales y el lanzamiento de enjambres de drones Altius con cargas explosivas de hasta cuatro kilos. Las minas podrán desplegarse en zonas marítimas estratégicas, mientras que los drones permitirán atacar desde una plataforma sumergida.
Los Altius están destinados a actuar contra objetivos como sensores, antenas, equipos de comunicaciones y embarcaciones pequeñas. Su alcance depende de la versión, con cifras anunciadas que van desde los 160 kilómetros hasta más de 440 kilómetros.
El apoyo a fuerzas especiales
La tercera función será el transporte de depósitos submarinos con suministros y equipos para fuerzas especiales. Este sistema permitirá entregar material a unidades que operen cerca de costas hostiles sin mantener un buque tripulado en las proximidades de la zona de operaciones.
La inversión en el programa
La iniciativa forma parte de la estrategia australiana de invertir 5.800 millones de dólares australianos durante la próxima década en capacidades de guerra submarina autónoma. Dentro de esa apuesta, el programa Ghost Shark contempla adquirir varias decenas de vehículos mediante un contrato de 1.700 millones de dólares australianos firmado en septiembre de 2025. El acuerdo incluye entregas, mantenimiento y desarrollo.
El proyecto arrancó en 2022 con una inversión inicial de 140 millones de dólares australianos para desarrollar tres prototipos junto a Anduril Australia y organismos de defensa del país. Los primeros ejemplares se completaron antes de lo previsto y el programa ha avanzado hacia la fabricación en serie.
Los Ghost Shark emplean propulsión eléctrica y un diseño modular que permite adaptar sus compartimentos a distintas misiones. La navegación autónoma facilita la ejecución de operaciones submarinas sin una tripulación a bordo.
La cooperación en Aukus
El desarrollo se enmarca también en la cooperación militar de Australia, Estados Unidos y Reino Unido a través de Aukus. Los tres países participan en ejercicios para probar tecnologías autónomas, operaciones submarinas y comunicaciones entre sistemas tripulados y no tripulados.
Fuente: Libertad Digital · leer el original
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