Antonelli no necesita un final apretado para merecer el título
La falta de suspense no rebaja el valor de un campeonato. El piloto de Mercedes convirtió la superioridad inicial de su coche en una ventaja que sus rivales, entre averías, incidentes y oportunidades perdidas, no han podido compensar.
El mérito de Kimi Antonelli no depende de que el Mundial llegue abierto a la última carrera. Confundir la emoción del desenlace con la calidad del vencedor lleva a juzgar una temporada por el espectáculo que ofrece, no por lo que sus protagonistas han conseguido en la pista.
Mercedes ganó las seis primeras carreras del año y Antonelli se llevó cinco de esas victorias. George Russell, vencedor de la prueba inaugural, terminó ese tramo a 68 puntos de su compañero. El coche proporcionó una oportunidad extraordinaria, pero fue el italiano quien obtuvo de ella el mayor rendimiento.
Ese reparto no puede explicarse únicamente por el pilotaje. Russell sufrió problemas técnicos en la clasificación de China, perdió sus opciones de victoria por un coche de seguridad en Japón y abandonó en Canadá después de que su monoplaza se apagara. En Mónaco recibió un drive-through cuando quedaban cuatro vueltas. Comparar a ambos exige tener presentes esas circunstancias.
Ahora bien, reconocer los contratiempos de Russell no obliga a descontar méritos a Antonelli. La ventaja inicial también refleja la adaptación del italiano a los coches de 2026. Aprovechar el periodo de superioridad de una escudería es una parte decisiva de competir por un campeonato, especialmente cuando esa superioridad no dura todo el año.
Después, Ferrari encadenó dos victorias y McLaren otras dos. Ninguno convirtió ese impulso en un dominio sostenido. Antonelli, además, encontró ocasiones favorables: en España pudo entrar en boxes bajo un coche de seguridad virtual justo después de que Norris hubiera pasado la entrada. La fortuna intervino, pero los rivales tampoco monopolizaron los triunfos cuando Mercedes dejó de marcar la diferencia.
Su victoria en Austin, tras tres carreras sin ganar, lo acerca a una resolución anticipada: puede proclamarse campeón en México incluso sin puntuar si ni Russell ni Hamilton vencen. Es legítimo preferir una lucha más ajustada. Lo que no resulta convincente es convertir esa preferencia en una objeción al líder: un campeonato se merece por los resultados acumulados, no por mantener la incertidumbre hasta el final.
Fuente: elmundo.es · leer el original
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