La humedad y el polen prolongan las alergias en otoño para más de tres millones de personas
Los ácaros del polvo, los hongos y las plantas que siguen polinizando mantienen los síntomas fuera de la primavera. Reducir la humedad en casa y limitar la entrada de alérgenos ayuda a prevenir la exposición.
Algo más de tres millones de personas en España vuelven a enfrentarse en otoño a los síntomas de la alergia. Las primeras lluvias y los ambientes cálidos y cerrados de las viviendas favorecen la proliferación de ácaros y hongos, mientras algunas plantas mantienen su actividad polinizadora hasta bien avanzada la estación.
Los ácaros del polvo afectan a casi dos millones de personas en España. Colchones, alfombras y sofás ofrecen un entorno favorable para su multiplicación, especialmente cuando la humedad del aire supera el 55%. El interior de la vivienda se convierte así en uno de los principales espacios de exposición.
En torno a un millón de personas sufren alergia a los hongos, conocida popularmente como alergia a la humedad. En el exterior, las hojas caídas que se acumulan en el suelo y se mezclan con la lluvia facilitan su crecimiento. Sus esporas viajan por el aire y llegan a las vías respiratorias. Dentro de casa, el moho puede proliferar en baños y paredes mal aisladas.
El polen tampoco desaparece con el final del verano. La ambrosía tiene su pico de polinización durante el otoño; la parietaria y las ortigas reactivan ese proceso con la humedad, y los cenizos y amarantos suelen prolongarlo hasta noviembre.
Una de las medidas domésticas para reducir la exposición consiste en mantener la humedad relativa por debajo del 50-55%. Los deshumidificadores pueden ayudar en las zonas donde resulta más difícil lograrlo. Para ventilar, la pauta es abrir las ventanas durante 10 o 15 minutos a mediodía, cuando los niveles de polen y la humedad ambiental suelen ser menores.
También contribuyen a reducir las partículas los filtros HEPA en aspiradoras y purificadores. Al regresar de la calle, cambiarse de ropa y ducharse permite retirar el polen adherido a las prendas y al cabello. En el coche, conviene mantener al día los cambios del filtro que retiene partículas antes de que el aire entre en el habitáculo.
La congestión nasal y el malestar pueden hacer que una alergia se confunda con un resfriado. El picor de ojos y el lagrimeo son más característicos de la reacción alérgica. La fiebre, en cambio, no es un síntoma de alergia y sí puede aparecer en un resfriado.
Fuente: elmundo.es · leer el original
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