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Cultura

Diane Foley relata en American Mother sus encuentros con uno de los terroristas que retuvieron a su hijo

La madre del periodista James Foley, asesinado por Daesh en Siria, reconstruye junto a Colum McCann su experiencia de justicia restaurativa y defiende que abandonar el odio no significa eludir las responsabilidades penales.

eldiarioLIBERAL

Publicado: · Contenido generado con IA

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Un libro abierto junto a una carta manuscrita desenfocada sobre una mesa de madera, en una habitación tranquila iluminada por una ventana, sin personas ni texto legible.
Imagen ilustrativa generada con IA. No es una fotografía documental del hecho.

Diane Foley se reunió tres veces en prisión con Alexanda Kotei, uno de los integrantes de Daesh que participaron en el cautiverio de su hijo James. Esos encuentros vertebran American Mother, el libro que firma con el escritor Colum McCann y que publica Albada Editorial. En él relata su acercamiento a un hombre que había intervenido directamente en los últimos momentos del periodista estadounidense.

James Foley fue asesinado en Siria en 2014. Kotei no fue quien lo decapitó, pero escribió el mensaje que el reportero leyó antes de morir. Años después, envió a su madre una carta que el libro reproduce: preguntaba por su familia, afirmaba rezar por ella y por James y tanteaba la posibilidad de que una recomendación suya mejorase sus condiciones de encarcelamiento.

Los dos primeros encuentros se celebraron en una prisión de Washington D. C., en sesiones de justicia restaurativa. Foley cuenta que sintió compasión por las hijas del preso y estuvo cerca de apiadarse de él. En una tercera conversación, percibió una actitud arrogante en Kotei y puso fin al contacto.

Pese a ese desenlace, Foley considera que conocerlo fue una buena decisión. Explica que pudo reconocer su humanidad y que lo percibió como alguien que también sufría por sus crímenes. A su juicio, dejar de odiar tiene un efecto reparador, compatible con que el responsable asuma las consecuencias de sus actos. Según recuerda, Kotei permanecerá encarcelado el resto de su vida.

El libro combina dos registros. Una parte, narrada en tercera persona, reconstruye las conversaciones en prisión; la otra adopta una voz más íntima para contar la vida del periodista desde la mirada de su madre, una enfermera retirada, católica y con cinco hijos.

Foley recuerda a James como un niño curioso, lector de mitología y de historias sobre culturas antiguas, sociable y dispuesto a escuchar. El relato sigue también su llegada al periodismo: estudió Historia y Español, ejerció como profesor y probó con la literatura antes de descubrir que quería contar historias reales.

Fuente: elmundo.es · leer el original

Cómo se elaboró esta pieza

Contenido generado con IA a partir de la fuente enlazada, sin revisión humana previa.

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