Acemoglu propone orientar la IA hacia el empleo para recuperar la confianza en la democracia
El Nobel de Economía plantea una tecnología que amplíe las capacidades de los trabajadores, junto con servicios públicos eficaces y garantías liberales, como respuesta al descontento con las instituciones.
Daron Acemoglu propone que la inteligencia artificial refuerce las capacidades de los empleados, cualquiera que sea su formación, para reconstruir el vínculo entre productividad y prosperidad compartida. El Nobel de Economía de 2024 integra esa propuesta en el programa de renovación democrática que desarrolla en su nuevo libro, ¿Qué pasó con la democracia liberal?, publicado por Deusto.
El economista denomina a su planteamiento liberalismo de clase trabajadora. Su punto de partida es que las instituciones no se adaptaron a la economía posindustrial y que esa incapacidad ayuda a explicar la pérdida de confianza en la democracia. No plantea regresar a la socialdemocracia de los años cuarenta, sino recuperar elementos del liberalismo que considera útiles para la era de la IA.
Según su diagnóstico, la automatización permitió a las empresas crecer sin aumentar el gasto en mano de obra, redujo la demanda de trabajadores manuales y apenas generó nuevos empleos para los más cualificados. Acemoglu sostiene que la globalización aceleró además la desindustrialización occidental y dejó fuera de las oportunidades económicas a millones de personas sin formación universitaria.
Para los trabajadores, su propuesta se concreta en empleos bien remunerados y herramientas tecnológicas que aumenten sus capacidades. El objetivo del economista es que las mejoras de productividad vuelvan a traducirse en una prosperidad más extendida, acompañada de servicios públicos eficaces en ámbitos como la sanidad, la educación y las infraestructuras.
El programa incluye también reforzar la libertad de expresión, la igualdad ante la ley y los límites al poder absoluto. Acemoglu defiende una narrativa común entre comunidades y critica que las élites profesionales hayan relegado las preocupaciones de las clases populares sobre inmigración y desigualdad. A su juicio, marginar esas opiniones ha contribuido a la reacción contra el sistema.
El economista identifica un obstáculo para su agenda tecnológica: la concentración de la IA en un pequeño grupo de propietarios privados. Considera que, mientras persista esa concentración, no será posible regularla, y advierte de que la baja legitimidad democrática dificulta la respuesta de los gobiernos frente a ese poder.
Acemoglu ya había desarrollado la idea de una IA favorable al trabajador en Poder y progreso, publicado en 2023. En su nueva propuesta la incorpora a una reforma más amplia que combina empleo, servicios públicos, participación ciudadana y protección de las libertades individuales.
Fuente: elmundo.es · leer el original
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